EL CRISOL | O |
18 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EL MES de agosto habría que borrarlo del anuario del 2006. Habría que saltar de julio a septiembre y obviar los cenicientos días que quedan en medio. Agosto está siendo un mes desastroso para las comarcas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes. Los incendios han calcinado Galicia entera, pero con algunos municipios de esta zona de interior se han cebado especialmente. Con Cerdedo, por ejemplo. La agricultura y la ganadería son la base económica local y el fuego se ha empeñado en acabar con ella. Ha dejado a muchos ganaderos sin reservas de forraje para el invierno y ha calcinado muchas reses mostrencas. Los caballos que mantienen la Rapa de Sabucedo son el ejemplo más mediático. Pero también hay decenas de ganaderos que han perdido sus vacas. Y con ellas un buen puñado de ingresos. El dinero casi es lo de menos. Los organizadores de la Rapa de Sabucedo lo afirman rotundamente. «A valoración económica pasa a un plano secundario porque a sentimental é a que máis nos importa», explicaba ayer el presidente de la asociación que organiza la fiesta ancestral. A Javier Quintillán no le falta razón. La Rapa das Bestas, más que ganancias, suele dar quebraderos de cabeza. Por las invasiones de los animales salvajes en cultivos ajenos, por los accidentes de tráfico que nadie quiere cubrir o por la escasez de vecinos para organizar el evento. Sin embargo, en Sabucedo «as bestas son unha prolongación da familia» y todos los esfuerzos merecen la pena. Así se entiende la vitalidad de una celebración que lleva cuatro siglos sucediéndose con un sólo paréntesis: la Guerra Civil. Los incendios también son una dura batalla. Pero al menos de momento no podrán aguar la fiesta. Si los incendiarios se contienen, los cenicientos episodios de los últimos días serán sólo una fecha para olvidar. O para recordar por siempre.