En dos minutos | Nueva temporada en el teatro Principal La compañía madrileña Sexpeare inaugura el nuevo programa con una comedia inteligente
02 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?l teatro Principal de A Estrada estrenará esta noche su nueva temporada con una producción teatral firmada por Sexpeare, una de las mejores compañías del panorama nacional. El grupo madrileño, fundado hace una década, se ha hecho hueco entre los grandes de la comedia gracias a un estilo muy personal marcado por montajes trepidantes y constantes referencias visuales al mundo del cine. Sus creaciones rezuman un ingenio delirante plagado de gags ininterrumpidos que no dejan descanso entre carcajada y carcajada. Los argumentos contienen vertiginosas lecturas irónicas de las claves de la modernidad metidas en una batidora de referencias culturales múltiples. Sexpeare debutará en A Estrada con la obra H. El pequeño niño obeso quiere ser cineasta , uno de los mayores éxitos de la compañía que ha sido recuperado para esta temporada como celebración del décimo aniversario del grupo. La obra, dirigida al público adulto, promete momentos de auténtica catarsis humorística. Según los críticos, H es una locura en el mejor sentido de la palabra y un ejemplo de humor negro tan disparatado que deja de ser negro para convertirse en loco. La crítica teatral define la pieza como «una fenomenal ensalada de estratos narrativos y carácter circular» que se aprovecha para realizar parodias-homenaje a clásicos cinematográficos como Psicosis , Con la muerte en los talones o Los pájaros y a otros filmes más recientes, como El silencio de los corderos o Matrix . Esta última, en concreto, inspira un desternillante episodio de lucha que da inicio al definitivo desbarajuste del delirante argumento. No faltan tampoco las referencias a las películas de combates de artes marciales a cámara lenta, como Kill Bill , de Tarantino. Los protagonistas, Santiago Molero y Rulo Pardo, se multiplican en la piel de un montón de personajes y viajan a escenarios diversos con una divertida profusión de elementos escénicos utilizados de manera imaginativa. Son niños grandes que provocan al público desde el escenario, siendo ellos mismos incapaces de contener la risa en algún momento. Humor inteligente que no precisa de comodines chabacanos ni de chistes fáciles.