Por si la caída de la producción y de la calidad de la manzana no fuese suficiente, los productores locales tendrán que enfrentarse también a la fuerte competencia de los países del Este, que desde hace cuatro años imponen una regresión en los precios. Polonia, Turquía y la República Checa se han hecho un hueco como suministradores para los lagares de Asturis, Navarra y el País Vasco. Los precios han caído desde los 0,24 euros que se pagaban hace cuatro años por el kilo de manzanas colocado en el lugar de destino a los 0,16 que se barajan para este año. Los productores tendrán que echar cálculos para decidir si el precio compensa los costes de recolección y transporte. La competencia es complicada. «Co que nos costa á nós un xornal alá pagáse un mes de traballo», explica un productor. La esperanza es el convenio firmado con Sidrería Galega, la filial de Estrella de Galicia en Chantada, para el suministro de manzana ecológica.