Reportaje | La guerra de la judía La?caída?de?precios?obliga?a?los productores locales de huerta a contratar temporeros del este para recoger sus cosechas
23 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque no lo parezca, la comercialización de los productos de huerta exige tanto control del mercado como el movimiento de acciones en el parqué de Wall Street. Hay que calcular cuándo va a escasear el producto para plantar con tiempo suficiente y ser capaz de llegar a los puntos de venta cuando menos oferta hay y más demanda se detecta. Así es como pueden conseguirse los mejores precios. No obstante, por mucha intuición que tengan, los agricultores, como los brokers, siempre están expuestos a los imprevistos. En el caso de los inversores, el riesgo es que el precio del dinero y la renta fija suban mucho y, en el de los agricultores, que la meteorología dé al traste con la cosecha o que el exceso de producción tire los precios. De esto saben mucho los productores de judía de la comarca, que este año se han topado con toneladas de legumbres producidas en Marruecos que han hecho bajar los precios. Según el sindicato Unións Agrarias, los productores perciben ingresos que apenas llegan para cubrir gastos y los procesos intermedios encarecen el producto hasta un 253% cuando el consumidor lo adquiere en el supermercado. Para tratar de ajustar sus cuentas, muchos productores de huerta de la zona de A Estrada y Silleda se han visto obligados a contratar temporeros extranjeros. Algunos están sin papeles, pero otros empiezan a llegar con todo en regla. El estradense Manuel Touceda ha sido de los primeros productores gallegos en emplear mano de obra extranjera. Tiene una plantación de 7.000 metros cuadrados de judía y otra de fresas de 3.500 en Berres. En invierno su familia se basta para realizar el trabajo, pero el verano exige ayuda para recoger la cosecha. En agricultura, para que el negocio compense, no se pueden pagar grandes sueldos. Poca gente quiere trabajar el campo. Y menos sin un jugoso cheque. Para sacar adelante la explotación, Touceda, por segundo año, ha tenido que ir a fichar a sus trabajadores al este. Once mujeres rumanas han recogido su cosecha.