AL TRASLUZ | O |
09 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LOS ESCOLARES están a punto de iniciar las vacaciones. Algunos trabajadores ya empiezan a pensar en guardar los bártulos. Unos pocos días y tocará disfrutar del sol y de los ratos libres. Veinticuatro horas para distribuir a gusto. Estos primeros días, los más pequeños ya tienen toda la tarde libre. Y podrán jugar al fútbol. Y digo a este deporte porque estos días la televisión no para de bombardear con la Eurocopa de Portugal. Anuncios y más anuncios televisivos de piernas corriendo tras una pelota. A los que no les guste seguir los pasos de los pupilos de Iñaki Sáez siempre les quedará la alternativa de apagar la televisión y ponerse a leer. También puede haber futboleros que quieran dedicar unas horas a dejar volar su imaginación de mano de una buena pluma. Ayer se presentaba, por ejemplo, un poemario en A Estrada. Un título que podría inaugurar las lecturas de la temporada estival. En Silleda esta opción para disfrutar del tiempo libre encuentra más obstáculos. Para poder leer un buen libro no tiene por el momento más perspectivas que rascarse el bolsillo o bien hablar con amigos para intercambiar algún título. Y lo de sacar la carterita no es precisamente una medida que anima cuando cada día se escucha que sube la gasolina, la autopista o algunos servicios. Así que es más fácil sentarse en el sillón y dedicarse a cambiar de canal pasando de Aquí hay tomate al Diario de Patricia y después a Gente y Supermates , entre partido y partido de fútbol. Y eso de leer un libro sin tener que pasar por caja ya será tan pretérito que quizás los más pequeños no sepan que tienen esa opción para descansar sus piernas después de intentar imitar a Raúl. Porque en Silleda el partido lo pierde la cultura.