EL CRISOL | O |
07 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.DESDE AYER, ya podemos ver los establecimientos que han sustituido el engalamiento navideño por otro más prosaico pero sin duda tan atractivo: el cartel de las rebajas. Los más afanosos se echaron ya a la calle para ser los primeros en catar el género, en probarse las prendas y pasar por caja, algo que con los precios disminuidos es más agradable. Y mientras los establecimientos tienen las rebajas funcionando a tope, otros se encargan de pedirlas. Los políticos de la zona están buscando fórmulas para intentar que el peaje de la autopista AP-53 nos salga a todos un poco más barato. La verdad es que no está mal. Sobre todo, cuando a esos propios políticos se les llena la boca hablando de que somos europeos y todo eso. Claro que lo somos: ahora que estamos en la Unión Europea, antes de estarlo lo éramos, y lo seguiremos siendo aunque algún día la convergencia del euro nos eche fuera por la tangente. Pero entre europeos y europeos, hay diferencias. Y personalmente, cuando de autopistas se trata, preferiría yo ser alemán, belga, danés, holandés o británico: que circulan por sus amplias autopistas, sin pendientes de reducir una marcha y con anchura para más de dos Audis oficiales, sin pagar un solo euro. Digo más: me gustaría tener, para moverme por este finisterre peninsular, autovías libres de peaje, del estilo de las que nos sacan tras años de impuestos y sacrificios hacia la Meseta. Ya que no puede ser, porque algunos no quieren, al menos que se pongan de acuerdo los políticos locales e intenten que Fomento, Xunta y Acega entren en razón y nos bajen el peaje. Que, al menos en algo que es tan obvio, no haya «partidos» sino «unidos».