Crónica | Agresión sobre ruedas Un pasajero de la línea Pontevedra-A Estrada ataca a puñetazos al conductor de La Estradense por recordarle que en el autobús está prohibido fumar
19 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Un aburrido viaje en bus puede convertirse de repente en una pequeña aventura para aderezar el café. Lo saben de buena tinta los pasajeros que la tarde del lunes cogieron la línea de La Estradense que cubre el trayecto entre Pontevedra y A Estrada. Lo hicieron pensando en echarse una cabezadita, pero cuando se bajaron en Matalobos estaban más depejados que si hubiesen visto El Resplandor en un hotel de montaña. El presunto agresor llamó la atención de algunos pasajeros nada más subirse al autobús. Según explican, le pagó al chófer con la calderilla que llevaba en el bolsillo y le dijo que el resto del importe del biellete se lo daría en el próximo viaje. Después, se sentó al fondo del vehículo sin mayor problema. El conductor no puso el grito en el cielo y el viaje continuó con relativa normalidad hasta la parroquia de Matalobos. El autobús tuvo que hacer allí una parada para recoger a una joven en el lugar de A Brea y el conductor aprovechó la pausa para recriminarle su conducta al mozo sentado al fondo del vehículo. Según la versión del conductor, el joven estaba fumando, así que recorrió el pasillo hasta el fondo y le recordó que la normativa actual prohíbe esta práctica en los transportes públicos. Además, según los testigos, le llamó la atención por ir en el autobús sin camiseta y le aconsejó vestirse. El chaval, que negó haber estado fumando en el vehículo, se tomó mal la prohibición y el consejo e irrumpió en gritos que despertaron de la monotonía a todos los pasajeros del bus. Los testigos aseguran que el conductor se mantuvo sereno mientras el joven, que le decía de todo menos bonito, empezó a golpearlo. Al parecer el joven estaba fuera de sus casillas y llegó a implicar al conductor hasta en la guerra de Irak. El chaval tuvo tiempo de propinarle al conductor varios puñetazos -que le dejaron tendido en el suelo y sangrando por la cabeza- antes de que alguien interviniese. Lo hizo una mujer que, al ver que el conductor no se defendía, cogió el bastón de otro pasajero y medió en la pelea. El resto de los pasajeros se había apeado del vehículo y el conductor lo hizo también en cuanto pudo. Entretanto llegó la Guardia Civil y detuvo al presunto agresor. El agredido -J. M. I. R., de 56 años y natural de Ribela- fue atendido en el centro de salud local. Presentaba varios hematomas en la cara y tuvo que recibir incluso puntos de sutura. Ayer presentó denuncia en la Guardia Civil contra el agresor, que defiende una versión de los hechos diametralmente opuesta. El juez decidirá.