Una vida en los tribunales

La Voz

DEZA

X. F. R.

El abogado estradense Rogelio Gil Carballido recibió ayer la insignia de oro del Colegio de Abogados de Pontevedra junto a otros cuatro compañeros de profesión que han dedicado media vida a pleitear en los tribunales. Con la toga a cuestas Rogelio Gil comenzó a ejercer la abogacía en 1953 y desde entonces no ha querido sacarse la toga. Los achaques de salud le han alejado de los juzgados, pero el letrado continúa trabajando en su despacho de A Estrada y está dispuesto a morir con las botas puestas. Aunque ahora prefiere vigilar su salud y dejar que sean otros los que salgan a la palestra, a sus noventa años Rogelio Gil sigue con ánimos para defender lo que haga falta. «Hay que dejar sitio para la gente joven, pero yo espero seguir trabajando por muchos años», explica. El letrado cumple este año sus bodas de oro con la abogacía, aunque ésta no fue su primera profesión. Rogelio Gil, natural de Pontevedra, llegó a A Estrada en 1920 casi por casualidad. Su padre, un destacado militar que había estado destinado en África, se trasladó al área de reclutamiento creada en el municipio estradense. Poco después de llegar a A Estrada, Rogelio Gil fue nombrado fiscal municipal y ocupó este cargo hasta que en 1953 se colegió como abogado. Después vinieron cincuenta años de dedicación que el Colegio de Abogados de Pontevedra premió ayer con una insignia de oro que el decano, Eloy Artime, impuso al estradense Rogelio Gil. ?os aficionados al tenis de Silleda ya tienen un club para poder disfrutar de este completo deporte y tienen con quien compartir raquetazos para disfrutar de las jornadas de ocio. Ayer, sus responsables se reunieron con los integrantes para explicarle cómo se realizará el primer torneo, que los enfrentará entre ellos hasta el próximo mes de abril en las pistas de tenis tanto de Ocastro como las del hotel Katiuska. Hay más de una veintena de inscritos hasta el momento.