05 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.
En los 50, en pleno auge de los zapatos artesanales, la primera tarea asignada a todo aprendiz de zapatero en el Deza era la de fabricar hilo para que sus compañeros pudieran coser los zapatos que armaban. El hilo o punta se preparaba con cáñamo, tres partes de pez, una de cera virgen y un poco de cebo para que resbalara. La mezcla se calentaba para que ligara y después se echaba en agua para que cuajara, haciendo luego pequeñas porciones para untar entre cinco y seis hilos de cáñamo, que luego se retorcían y quedaban ya preparados para coser. El cáñamo daba excelentes resultados como hilo para coser, pero posteriormente el nylon y la modernidad lo sustituyeron para evitar la descomposición que a menudo se pruducía en los hilos naturales.