Gerard Casas, que está sancionado y será sustituido por Pol Cuairan, confía en superar este sábado al rival que le goleó en la primera vuelta
27 feb 2026 . Actualizado a las 18:05 h.O Parrulo Ferrol vuelve este sábado a A Malata (19.30 horas, LaLiga+) con la mira puesta en mantener la buena senda que llevan desde el regreso del parón —suman tres partidos consecutivos sin perder— y seguir escalando posiciones en la tabla de Primera División. Delante tendrán a un Viña Albali Valdepeñas, que ocupa puestos de play off y está con tres de renta sobre los de Gerard Casas y que olió sangre y goleó a los patos en la primera vuelta (7-1). No olvida, aunque tampoco se obsesiona con la venganza el guardameta Mati Starna: «Lo que pasó ya pasó. Nosotros miramos hacia delante, partido a partido y el de allá fue un partido en el que nos fuimos 2-1 al descanso y cometimos errores que acabaron en un resultado demasiado exagerado para lo que fue», destaca. Porque, agrega el arquero argentino, «mantenemos la calma de ir sumando. Cada punto es estar un poco más lejos de la zona de abajo». Starna, que fue una pieza clave del ascenso y está manteniendo el listón en la élite, aprecia como positiva la competencia bajo palos tras la llegada de Caio César. «Me sigo tomando los entrenamientos para seguir creciendo yo con independencia de la persona con la que comparta la portería. Sirve para no relajarme y aprietan para que no flojee», valora.
También alaba el nivel que hay en la portería el técnico catalán Gerard Casas, que avisa a Starna que no se puede dar nada por hecho: «Caio está entrenando a un nivel altísimo, pero como Mati está haciendo actuaciones personales muy buenas... está siendo difícil verle» , subraya el técnico que defiende que su equipo está más fuerte que nunca.
«El equipo, con las incorporaciones, ha mejorado. El nivel de la plantilla es más alto y eso se nota en el día a día y seguro que se notará en los partidos», explicita. Una fortaleza que alivia al técnico en su penitencia en forma de sanción, que le impedirá sentarse mañana en el banquillo y situará a Pol Cuairan en un primer plano.
Un rival sin margen de error
«Me sabe mal no poder estar ahí sumando y ayudando, pero mientras sigan así... no pasa nada», agrega el catalán que estará en comunicación permanente con su segundo y que, avanza, se situará lo más lejos posible de la pista para evitar distracciones a los suyos en un partido en el que el rival no permite margen de error.
«Hemos visto sus tres últimos partidos y el nuestro en su casa en el que estuvimos mal y nos pintaron la cara. Es un equipo muy organizado, que concede poco. Tenemos que estar mentalmente muy metidos y no cometer errores», valora un Gerard Casas sin complejos que tiene claro que si Valdepeñas ha crecido, los suyos también: «Hemos madurado», concluye a pocas horas de testar ese crecimiento ante un termómetro infalible como el Valdepeñas