El otro caos de la Copa África: del intento de robo de la toalla del portero de Senegal a los disturbios en la grada por el penalti de Brahim
DEPORTES
La retirada de los jugadores senegaleses del terreno de juego no fue más que la punta del iceberg de un partido que finalizó con el técnico de los Leones abucheado en rueda de prensa, mientras el príncipe marroquí se negó a entregarles la copa
19 ene 2026 . Actualizado a las 17:27 h.Las imágenes de Pape Thiaw, seleccionador de Senegal, retirando a sus jugadores del campo en la final de la Copa de África disputada ante la anfitriona Marruecos, ya son historia del fútbol mundial. Después de un descuento frenético, en el que el árbitro anuló un —aparentemente— gol legal de Abdoulaye Seck y señaló una dudosa pena máxima sobre Brahim Díaz, el entrenador entró en cólera e incitó a sus hombres a abandonar el terreno de juego. Una situación inédita en un encuentro de estas dimensiones, pero que no fue más que la punta del iceberg de un partido para el recuerdo, cuyo guion dio un giro de 180 grados, una vez el equipo senegalés volvió y el atacante del Madrid erró desde los once metros, permitiendo que Pape Gueye —en la prórroga— marcase un gol espléndido para llevarse el triunfo.
Édouard Mendy fue el primero en darse cuenta de que el encuentro iba a dar que hablar. El guardameta de los Leones tuvo que soportar como los recogepelotas locales, en una artimaña ya utilizada con otros rivales, intentaban robarle la toalla. Pretendían evitar que pudiera secarse los guantes, pero no contaban con la presencia de Yehvan Diouf, el meta suplente, que incluso terminó en el suelo al forcejear con los ladrones. Para rizar más el rizo, apareció en escena el jugador del PSV Isamael Saibari, quien fue suplente y se unió a la intentona marroquí. Impresiona el momento en el que se planta ante Diouf, con los brazos en jarra, mientras el juego transcurre con normalidad.
En esta tesitura, la tensión del duelo aumentó, y todo saltó por los aires en el añadido. Tras ser anulado el tanto de Seck por falta sobre Achraf, el colegiado señaló el penalti que desató la polémica. Senegal se fue del campo, pero regresó para aceptar el destino que el balompié dictaminara desde los once metros. Mientras, en la grada, los aficionados intentaron acceder al verde y tuvieron que ser frenados por las autoridades que se encontraban a pie de campo. Un auténtico bochorno. A su vez, Brahim marró su lanzamiento con un desastroso lanzamiento al estilo Panenka y añadió épica al desenlace final.
A los cuatro minutos de la prórroga, Gueye llevó al éxtasis a una afición que poco antes estaba desquiciada. Senegal apretó los dientes y se proclamó campeón, provocando la indignación de los anfitriones. Tal fue el enfado, que el príncipe Moulay Rachid, hermano del rey Mohamed VI de Marruecos y encargado de entregar el trofeo, no fue quien lo hizo.
El preparador senegalés no pudo atender a los medios
Pape Thiaw se erigió como campeón, pero vivió momentos de angustia una vez concluida la final. Tras la entrega de premios, el seleccionador —suspendido posteriormente por la CAF por marcharse del campo— se personó en la sala de prensa para atender a los medios. Sin embargo, no pudo responder a ninguna pregunta al ser abucheado por los periodistas marroquíes, que incluso se subieron a las mesas.
Con todo lo sucedido, la CAF sorprendió a propios y ajenos al otorgar a Marruecos el premio al Fair Play. Los jugadores marchándose del campo tras una decisión del árbitro, intentos de robo al portero, altercados en la grada, negativas a entregar el título y un entrenador que no pudo hablar en rueda de prensa marcaron una final tan polémica como histórica. Sin dura, será recordada por los tiempos de los tiempos.