Jacobo Díaz, jugador del Leyma Coruña: «Tenemos que disfrutar de las victorias, pero con cautela»

Josema Loureiro
JOSEMA LOUREIRO A CORUÑA / LA VOZ

BÁSQUET CORUÑA

CESAR QUIAN

«La clave es aprovechar las rotaciones al máximo y dejar de lado el ego», expone el ala-pívot tras cinco triunfos en Liga

31 oct 2025 . Actualizado a las 18:13 h.

Jacobo Díaz (Madrid, 1996) llegó al Leyma Básquet Coruña este pasado verano como parte del trío del Tizona, junto a Caio Pacheco y Abdou Thiam. Tras su gran actuación contra su exequipo en El Plantío, con 5 de 7 en triples y 19 puntos, el 50 naranja explica cómo ha sido su encaje en el equipo, la cultura de esfuerzo que se ha generado y la alegría contenida por el gran momento que vive el club.

—¿Cómo se gestó su llegada al equipo este pasado verano?

—Al terminar la temporada, acababa contrato con el Tizona y hubo ya contactos con el Básquet Coruña. En verano mantuve el contacto con compañeros, y varios de nosotros habíamos hablado con el club. Una vez hubo oferta, creímos que era una buena idea. Me ayudó mucho saber que jugaría con chicos con los que ya había coincidido antes.

—Mencionaba Carlos Penedo que, el primer día, parecía que los nuevos eran ellos y no los jugadores. ¿Qué parte de culpa de ello tiene que muchos de ustedes se conocieran de antes?

—Creo que, al final, hemos estado en equipos en los que se nos ha exigido mucho día a día, de entrenamiento a entrenamiento. Esa cultura la tenemos, y todos los que se han ido sumando quieren mejorar y, sobre todo, demostrar que competimos muy bien en el día a día. Eso se está viendo ya el fin de semana.

—Es su segunda etapa en Galicia tras pasar por el Marín hace un lustro. ¿Cómo ha cambiado como jugador?

—Buah, un montón. Al final, cuando fiché por el Marín era mi primer año como profesional en LEB Oro. Ahora soy un jugador mucho más maduro, seguramente con menos altibajos. Tienes que encontrarte como jugador y delimitar tu estilo, y eso, a medida que he pasado por distintos clubes, me ha servido para definir como es el Jacobo de hoy.

—¿Cómo están siendo estos primeros meses bajo la batuta de Carles Marco?

—Muy buenos. Sí que es cierto que cuando todo va bien, las cosas son más fáciles. Hemos tenido un inicio perfecto y compitiendo muy bien. Se ha visto que todo el mundo puede aportar y se encuentra cómodo en este estilo de juego.

—Por el momento, pleno de triunfos y liderato de la Primera FEB. ¿Cuál cree que está siendo la clave de esta buena racha?

—Creo que la clave viene del principio de la semana. Entrenamos siempre muy intenso, muy duro, todos queremos mejorar mucho. Eso, al final, se refleja en el esfuerzo, la intensidad y el compromiso que todos tenemos con el equipo. Lo más importante es dejar el ego a un lado y aprovechar los dos o tres minutos de las rotaciones al máximo.

—¿La euforia es más bien contenida o se permiten disfrutar del momento?

—Yo creo que es contenida. Sí que es cierto que cuando ganamos es muy bonito, porque hacerlo en el deporte profesional es muy complicado, pero sabemos que esta va a ser una temporada muy larga. Tenemos muchos jugadores con la experiencia de haber ascendido. Hay que disfrutar de las victorias, pero con cautela.

—Ante su exequipo, se llevó el MVP con 19 puntos, cinco triples y seis rebotes. ¿Cómo ha sido volver al Plantío para usted?

—Cuando llegas a un sitio en el que has estado dos años, conoces a todo el mundo, desde el que abre el pabellón hasta el presidente. Que te recuerden con cariño y saber que has dado el cien por cien por ese equipo es precioso. Es un día y medio de saludar a gente a la que quieres, pero una vez comienza el partido, te enfocas en competir.

—¿Qué puede esperar el equipo de usted cuando no tenga el día desde el 6,75?

—Lo que Carles nos pide. No nos exige meter 20 puntos todos los días, sino esfuerzo, defensa, comunicación... Eso, al final, son intangibles que se pueden dar sin problema tanto en los días en los que estás acertado como en los que no.

—Este viernes se miden al Fuenlabrada, el otro equipo invicto de la categoría. ¿Qué espera del duelo?

—Somos dos equipos diferentes, ellos tienen tres jugadores exteriores muy marcados. Va a ser un reto poder ver si podemos parar a esos jugadores que están rindiendo a un nivel altísimo y, sobre todo, imponer después nuestro ritmo.

—En el partido jugará un papel importante el Coliseum, que apunta a una gran entrada…

—Sí, creo que ver el Coliseum con 5.000 personas es muy bonito, aunque nos encantaría que estuviese lleno cada fin de semana. Recuerdo haber jugado aquí hace algunos años y la diferencia de masa social es increíble. La gente que viene se lo pasa bien y nos anima. Sobre todo, por favor, que sigan viniendo.

«A mi madre le hacía mucha ilusión que llevase su apellido»

Jacobo, que tiene todavía una visita pendiente al estadio de Riazor, dio sus primeros pasos como jugador de baloncesto desde muy pequeño. Con Alejano, el apellido de su madre, a la espalda en la camiseta, el ala-pívot explica su gusto por la bicicleta y anima a la afición a ir al Coliseum.

—¿Cómo empezó en el baloncesto?

—Empecé ya de muy pequeñito, con cinco o seis años. En el patio del colegio, mis amigos jugaban casi todos al fútbol. Mi padre, que jugaba al baloncesto, me regaló mis primeras zapatillas y, desde ahí, empecé a jugar.

—¿Cuando era un niño, cuáles eran sus modelos a seguir?

—Mis modelos a seguir siempre han sido mis padres y mi abuela. A nivel más deportivo, cuando era más pequeño sí que me fijaba mucho en jugadores como Rudy Fernández o Ricky Rubio.

—Lleva a la espalda Alejano, su segundo apellido. ¿A qué se debe?

—Bueno, al final creo que en todas las ligas hay un montón de camisetas con el primer apellido a la espalda, y en este caso me apetecía cambiarlo. A mi madre le hacía ilusión que llevase su apellido. Lo hice el año pasado, porque nunca sabes cuál va a ser tu última temporada jugando, y este año he repetido.

—Cuando no está jugando o entrenando, de qué forma pasa su tiempo libre?

—La mayor parte del tiempo estoy en el parque con mi hija. Si no, me gusta mucho ir a dar paseos con la bici. Ahora que ha empezado a llover más, lo haré menos.

—A Coruña es una ciudad muy deportiva. ¿Ha tenido tiempo de ir a ver al Dépor o al Liceo?

—No, por el momento no. Tengo pendiente una visita. No soy muy futbolero, pero creo que el Deportivo tiene mucha historia, me gustaría ver un partido. Lo que sí me gustan son las camisetas.

—¿Qué recomendaría de A Coruña a una persona que vaya a visitar la ciudad?

—Lo primero, que venga al Coliseum a vernos jugar. Después, me gusta toda la zona al lado del mar. El otro día hice todo el carril bici y pasé por Riazor, la Torre de Hércules, la Marina... La verdad es que son sitios muy chulos.