Compromiso y las ideas claras para el ascenso del Compos

El cuerpo técnico configuró una plantilla con mucha calidad y experiencia


SANTIAGO / LA VOZ

Yago Iglesias llegó a la capital de Galicia con las ideas muy claras. Quería ganar y ascender, pero no a cualquier precio. Su deseo era cambiar de categoría, alcanzar el ansiado objetivo del club blanquiazul, pero con sus ideas, con la intención de que el Compos fuese recordado por su gran fútbol, un juego que practicó con criterio, con gran asociación entre sus futbolistas y con un desarrollo combinativo que le hizo ganar prestigio dentro y fuera del terreno de juego. En los malos momentos, que los hubo, el técnico no cambió su idea. Fue fiel a sus principios, a su filosofía del buen gusto futbolístico. El Compos jugó de verdad al fútbol y buscó la portería contraria en todo momento.

MÁXIMA ILUSIÓN

El cuarto proyecto comenzó con la misma fuerza que los tres anteriores. El entrenador arrancó su cuarto proyecto con la misma ilusión que los tres anteriores, sabiendo que no podía fallar de nuevo en el intento de cambiar de categoría. Acompañado siempre por Rodri Veiga, el segundo entrenador, y Álex Otero, el preparador físico, Yago Iglesias puso de nuevo en marcha la maquinaria compostelanista, aunque esta vez su renovación fue con condiciones deportivas que a la postre se tradujeron en el ascenso.

IDÉNTICA FILOSOFÍA

El Compos nunca renunció a su estilo. El Compos no pudo ascender en la segunda temporada de Yago Iglesias en el banquillo. Después de realizar un campeonato casi perfecto, cantando el alirón en el grupo primero de Tercera División, en el play off las cosas se torcieron. En la eliminatoria de campeones le tocó el peor rival, el Espanyol B. Luego remontó ante el Terrassa, pero cuando lo tenía todo para subir a Segunda B, con San Lázaro a tope de gente, el Salmantino echó por la borda el duro trabajo de diez meses.

IMPORTANTES REFUERZOS

Contó con la mejor plantilla de sus cuatro temporadas. Antes de comenzar el campeonato, Yago Iglesias lo dijo en voz alta: «Tengo la mejor plantilla de estos cuatro años, por primera vez cuento con la plantilla que yo quería». Por lo tanto, ya no había disculpas. Este curso había que ascender, sí o sí. Desde el primer instante, el Compos se posicionó como claro favorito al título. El director deportivo, Manuel Castiñeiras, le puso a Yago Iglesias en el vestuario todas aquellas piezas por los que el técnico suspiraba. El plantel, más equilibrado que nunca, asumió desde el primer segundo que el ascenso era el único objetivo.

REFUERZOS DE NIVEL

Llegaron futbolistas con experiencia y mucho recorrido. Los refuerzos que llegaron el pasado verano a la capital gallega venían con un gran currículo, con mucho recorrido en Tercera División y en Segunda B. El Compos apostó firmemente por jugadores con importante palmarés, pues no quería que sucediese lo de las dos temporadas anteriores en las que el equipo perdió el ascenso por errores poco frecuentes y por la falta de experiencia. Por eso, arribaron a San Lázaro deportistas con muchos galones y curtidos en mil batallas, como el veterano cancerbero Pato Guillén, el defensa central David Soto y los centrocampistas Pablo Antas, Roberto Baleato y Hugo Sanmartín. Experiencia, calidad y muchos años de vuelo.

PATO GUILLÉN

Sin rotaciones en la portería. Yago Iglesias siempre fue amigo de darle la misma igualdad de oportunidades a los dos porteros de la plantilla, jugando un número similar de partidos a lo largo de la temporada. Sin embargo, este curso no hubo rotaciones. Llegó Pato Guillén y nadie cuestionó su titularidad. La enorme fiabilidad del cancerbero uruguayo y de su defensa no permitió ni un solo relevo a lo largo del campeonato. El Compos fue el equipo menos batido de la categoría.

LA MISMA DEFENSA

Cuatro fijos en la retaguardia. Pato Guillén en la portería, Saro en el lateral derecho, Jimmy en el lateral izquierdo y David Soto y Álvaro Casas en el centro de la zaga. Estos cinco nombres eran fijos en el cartel que cada domingo anunciaba la alineación del Compostela. Yago Iglesias no quiso hacer pruebas, apostó desde el primer instante por este quinteto, que no decepcionó. Tampoco hubo rotaciones en la defensa. Y en las pocas ocasiones en las que sí hubo cambios, obligados por las lesiones o por las sanciones, los suplentes no defraudaron y estuvieron en todo momento a la altura esperada.

EL PULMÓN DEL EQUIPO

Samu firmó una gran temporada. Samuel Rodríguez fue el motor del equipo en la final de Balaídos ante el Ourense CF. Cuando peor estaba el Compos, el centrocampista de Val do Dubra nunca bajó el ritmo y la intensidad. Se convirtió en titular indiscutible y en pieza fundamental del dibujo táctico de Yago Iglesias. Durante estos años creció en el Compostela y ahora acaba de firmar su mejor año en el cuadro blanquiazul. La compañía de futbolistas como Roberto Baleato y Pablo Antas le dio una mayor motivación al de Bembibre.

MERCADO DE INVIERNO

Un último esfuerzo para reforzar la plantilla. El acierto en los fichajes de invierno fue total. El Compostela, pese a sus limitaciones económicas, hizo un gran esfuerzo en el mercado de enero. Con un portero casi imbatible, una defensa inexpugnable, un centro del campo de gran nivel, física y técnicamente, solo faltaba reforzar el ataque para completar el puzle perfecto. El presidente Antonio Quinteiro puso en manos de Manuel Castiñeiras, el hombre de los fichajes, la maquinaria para fortalecer el juego ofensivo. A San Lázaro llegaron entonces dos futbolistas que ya habían vestido anteriormente de blanquiazules: Bicho y el ariete Primo, que marchó después de ser pichichi y ahora se presentó para formar un gran tándem con Brais Abelenda. Volvieron para el ascenso.

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