Galicia se prepara para el infierno

Fran Gómez Pallas y Diego Vallejo, únicos gallegos en el rali más duro del mundo que empieza el día de Reyes

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Galicia se prepara para el infierno Fran Gómez Pallas será el único piloto gallego que participe en el rali más duro del mundo

redacción / la voz

El día de Reyes comenzarán las sorpresas. De Lima a Pisco, gran combinación, para abrir boca. A partir de ahí, nueve mil kilómetros en catorce etapas (siete de ellas por un trazado completamente dunar y fuera de pista) con cinco días por encima de los tres mil metros de altitud. Hasta llegar a la Córdoba argentina. Infierno de calor y hielo. Con dos gallegos.

Fran Gómez Pallas (carballés de Caracas, nacido en 1969) en motocicletas y Diego Vallejo (lucense de Meira y de 1973) en coches tomarán la salida con la intención de celebrar su llegada el 20 de enero del año en el que el Dakar cumple cuarenta ediciones.

Gómez Pallas pilotará una Honda CRF450RX en el equipo Indupanel Dakar Team. No corría el rali más duro del mundo desde el año 2009. Esta será su séptima participación (estuvo en cinco de las africanas y en la primera sudamericana).

La crisis económica hizo mella en sus aspiraciones deportivas (cruzar el Atlántico no es lo mismo que atravesar el Estrecho y acudir en solitario a la competición puede salir por unos 80.000 euros; Pallas compartirá gastos y logística con Ignacio Sanchís) pero ahora vuelve con todas las ganas. «Conociéndome, a pesar de las dificultades, volvería a participar igual. De hecho, esta vez voy apretándome bien el cinturón», avanza el gallego.

Tendrá que sopesar el riesgo, para alcanzar el mejor resultado sin romper la moto. «Sin mecánico ni asistencia no puedes mantener el ritmo, aunque la gente lo valora mucho», dice.

En Galicia entrena tiradas de doscientos kilómetros por la Costa da Morte (se encontrará con etapas de alrededor de 800 kilómetros) y trabaja el físico a diario tras salir de su trabajo.

Su único contacto con trazados de arena fue en el mes de mayo, con motivo de la prueba mundialista de Merzouga (el Dakar exige terminar al menos una para aceptar la inscripción). «Ya tengo ganas de estar en la salida con el casco puesto y olvidarme del trabajo que me dio», desea.

Con una moto casi sin probar y apenas repuestos, dice no temer a nada. «Me gusta, esto es algo raro que nos mordió a los pilotos. Es como un amor maldito. Son vivencias y sensaciones extremas que la vida cotidiana no se da», describe.

Pallas, junto con Revertia e Indupanel, contribuyó donando ordenadores que serán entregados a las escuelas de Perú por la ONG vinculada al Dakar «Un techo para mi país». 

Vallejo, a última hora

Por su parte, Diego Vallejo será el copiloto del debutante Óscar Fuertes a bordo de un SsangYong Tivoli DKR en el equipo oficial de la marca coreana. Su presencia se confirmó a última hora, ya que el Fuertes y su equipo estimaban que tendrían cerrada la financiación para la edición del año 2019, pero lograron el dinero necesario para participar en la del año 2018, para la que ganaron la plaza al imponerse en la Dakar Challenge europea (otorga una plaza). «No se podía desaprovechar la oportunidad», zanja Diego Vallejo.

Sin embargo, el copiloto gallego considera que acuden con la preparación necesaria para realizar una buena actuación, ya que se entrenaron en Almería y Marruecos. Será su tercer Dakar. En su debut, junto a López Rivas, se convirtieron en el primer equipo 100 % gallego en terminar la carrera.

El año pasado también se sentó al lado de un debutante, Rubén Gracia. «Terminar es el primer objetivo, pero como Fuertes debuta, ganar la categoría de rookie puede ser un objetivo factible», avanza el deportista lucense.

A pesar de todo, Diego Vallejo confiesa que «en el rali Dakar nunca te sientes suficientemente preparado, por mucho que entrenes».

Con respecto al recorrido de la presente edición, recuerda a todos los que se quejaban de que en Sudamérica el Dakar no transcurría durante muchos kilómetros por arena que «las cinco primeras etapas, y buena parte, serán por arena pura y dura, carrera fuera de pista y con mucha orientación».

Sin duda, una buena y exigente manera de resumir sobre el terreno el espíritu del rali más duro del mundo.

La carrera arranca con cinco etapas duras de arena y pasará del frío al calor extremos

El Dakar comenzará con cinco etapas durísimas sobre arena, algo que se solía dejar para después de la jornada de descanso. Diego Vallejo advierte también sobre las diferencias de altitud por las que transcurre la carrera: «Pasamos de un tramo cronometrado a 5.000 metros y dormir a 3.000 a atravesar el desierto de Belén a los dos días. Durísimo».

«Los coches sufrirán, porque en altura pierden potencia y en el desierto estaremos obligados a buscar sombras en los cauces secos de los ríos (con esa arena que son como polvos de talco en los que te hundes), pero los pilotos sufrirán más, sin duda», concluye el copiloto gallego.

«A probar todas las arenas»

Fue muy expresivo el director deportivo de la carrera, el español Marc Coma cuando quiso incidir en la dificultad del trazado, pero también en la belleza de los parajes que atraviesa el Dakar. «El regreso a Perú para una estancia más larga que la de los años 2012 y 2013 nos abrió la posibilidad de explorar sectores todavía desconocidos y probar todas las arenas del país, para lanzar el Dakar sobre bases más elevadas».

«Es una carrera exigente en el plano físico y magnífica en términos de paisaje, sobre todo en la secuencia boliviana, que sumergirá a los aventureros en una experiencia de la resistencia extrema. En Argentina alcanzará su pico de dificultad en la etapa de Super Fiambalá. Ese será el momento en que hará falta brillar para triunfar en Córdoba», analizó.

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