Andrés Díaz: «Fui atleta 24 horas al día»

Estableció un doble hito en 1999, pero supo mantener los pies en la tierra para gestionar su futuro


Dijo adiós a la alta competición en el 2001, pero nunca colgó las zapatillas. Ahora entrena a todo el espectro deportivo, desde profesionales a aficionados, deportistas que quieren mejorar su condición física y personas que se mueven por prescripción médica. Andrés Díaz (A Coruña, 1969) sigue significando atletismo.

-¿Cómo lleva la vida de autónomo?

-Bueno, ya estaba acostumbrado. En deportes individuales, al contrario de lo que sucede con los de equipo, los contratos eran de solo un año, así que no te quedaba más remedio que organizarte de un modo parecido al autónomo. Yo tuve mi primera beca a los 19 años, mi primer contrato de club a los 20 y en el 1996 fui a los Juegos de Atlanta. Entonces los profesionales no cotizábamos a la Seguridad Social, así que me retiré con 34 años cumpliendo con todos los impuestos y sin haber cotizado ni un día. Eso cambió ahora.

-¿Se sentía muy presionado?

-Bueno, al final, es lo mismo que la vida de un autónomo en otra profesión.

-¿Nunca percibió el atletismo como un trabajo?

-No. Solo me di cuenta de ello pasados los treinta años, que no era suficiente ganar para el día a día. Hacía falta un colchón. El atletismo me dio para eso, para estudiar INEF. Cuando me retiré, fue como si me fuese al paro.

-¿Si pudiese, cambiaría algo?

-La experiencia es un peine que te dan cuando ya estás calvo. Pero no, volvería a hacer lo mismo. Fue mi pasión, y para lo que yo estaba dotado. Tras un año y pico entrenando, ya era campeón de España. Era atleta 24 horas al día.

-¿Fue muy endogámica su vida?

-No. Mantuve mis amigos de fuera del atletismo. Me di cuenta de que era importante para no perder la perspectiva y no obsesionarse.

-¿Perdió usted la perspectiva?

-No. Pero sabía que era una apuesta fuerte, dejarlo todo, la Blume... A otra gente le pasa con su trabajo.

-¿Le pasó factura?

-En el 2001 dejé la internacionalidad por falta de apoyos. Tenía el tendón tocado. Me lo tomé de otra manera. Ahora intento disfrutar del atletismo casi como cuando era aficionado. A todos nos cuesta asumir la retirada, lo pasamos muy mal. Al menos yo tenía un plan B, y por eso tardé en irme a Madrid.

-¿Le ha venido bien el bum del running?

-En cierto modo. Pero es que yo ya empecé a preparar mi retirada desde que empecé a entrenar. Sabía que solo con la experiencia no llegaba, que había que formarse.

-¿No le piden autógrafos sus clientes?

-Alguno, je, je... pero ellos supongo que no ven el palmarés, sino una persona con currículo y que sabe la manera de hacerlo bien. Nunca me acostumbré a la popularidad, sabía que era efímera, pero era bonito compartir el logro profesional con los tuyos.

-Lo demostró en la semana grande de su carrera.

-Tras el récord de Europa y la medalla mundial, le pedí al alcalde que quería correr con mis amigos y enseñarle la ciudad, donde de pequeño veía el mitin Teresa Herrera. Hubo hasta una cena homenaje.

-¿Se queda con eso?

-Hombre... Tuve cuatro momentos: el récord de Europa, la medalla mundial, el quinto puesto en el Mundial de Sevilla y el séptimo de los Juegos de Sídney. Los dos últimos los disfruté con el paso del tiempo. En su momento, pensé que eran los dos palos más gordos que me llevé, porque iba convencido de hacer podio. Pero claro, estaban los mejores del mundo.

-Complicada gestión mental.

-Para conseguir cosas, lo primero es creértelo. Y todo lo que visualicé de podio, táctica, meta... y oh, llegas y no es lo que pensabas... no te enfrías en diez segundos. Esa noche no dormí. Pero eso no es lo mismo que no saber perder.

-¿Pasaba nervios?

-Todos los pasamos hasta para sacar el carné de conducir. En la línea de salida, ya no. Pero calentando, en el hotel... por si no salen las cosas. Vas al límite del cuerpo y la cabeza debes tenerla preparada.

-¿Le dejó secuelas físicas?

-Salvo el tendón que me operé, no. Al retirarte, todos paramos unos meses. Yo volví cuando empecé a coger peso. Y ahora si entreno más de cuatro días a la semana, el tendón me avisa de que está ahí. Intenté hacer las cosas con sentidiño. Pero lo peor no es físico, sino mental. Adaptarte a la vida otra vez. Al principio no haces caso, pero luego debes reorganizar la esfera de motivaciones, de estar todo estructurado al desorden pleno. Y saber que las cosas que haces no tendrán la repercusión de antes. No te puedes alimentar de eso. Yo busqué un psicólogo.

-¿El más grande fue...?

-El Guerrouj, sin duda. Otros prefieren medir eso en medallas, porque dicen que no te las quitan, pero yo prefiero las marcas. Te ponen en comparación con atletas de otras épocas. Tuve la suerte de estar en la carrera de su récord de 1.500 y la milla. En los Juegos de Atlanta y Sídney no fue campeón, pero perseveró años y hasta lograr el oro en el 1.500 y el 5.000 en Atenas. Y era un caballero.

-¿En qué pensaba al correr?

-Iba muy centrado, pensaba la táctica por tramos, la carrera pasaba enseguida e íbamos muy cerca... cualquier despiste podía ser fatal. No veía grada ni nada. Como mucho, decía «tira» a la liebre, como en el récord de Europa. Salvo en Sídney, que corrí con mononucleosis. Estaba fuera mentalmente, por eso incluso escuché a El Guerrouj hablando con su liebre, y cien mil personas en el estadio... impresionante.

En corto

Su implicación le lleva a formar parte del grupo de entrenamiento y salud www.geysa.es y de la Asociación Galega de Xestores Deportivos, además de colaborar con la organización de carreras populares benéficas (contra el cáncer, Nandumba Malawi...) y pronuncia charlas para escolares. El atletismo lo fue todo en su vida.

-¿Le gusta ver atletismo?

-El competidor de élite lo es para toda la vida. Tras retirarte, sientes envidia sana. Echamos de menos la adrenalina de la competición. Ahora lo disfruto y me alegro con las medallas de los españoles. Hago la típica porra, pero intento no dar el coñazo a la gente con comentarios técnicos je, je... Me gustaría ir a una gran competición como espectador, pero soy autónomo... y también hay que contar con la opinión de mi pareja.

-¿Atletismo y running son deportes diferentes?

-El atletismo es un deporte con varias disciplinas, entre las cuales está el correr. La mayor similitud es que la prueba reina del running es la maratón. El objetivo del atleta es competir, guiado por un entrenador. El runner muchas veces es autodidacta.

-¿La gente es capaz de todo por ganarle al vecino?

-En algún momento habrá que regular el running. Hace años había que fomentar el deporte contra el sedentarismo. Pero pasamos de 0 a 100 en dos segundos. Hay gente que no va con sentidiño. Falta educación. Lo primero, es una prueba de esfuerzo y una revisión médica. Después, cumplir los protocolos indicados para la seguridad de la salud e ir poco a poco. Yo, como entrenador, debo individualizar la preparación.

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