El irreductible ejército del Noia

DEPORTES

MARCOS CREO

El único equipo de Galicia que sigue sin caer derrotado tuvo que reinventarse con 17 futbolistas

13 nov 2016 . Actualizado a las 19:52 h.

Irreductible, como el pueblo galo ante el imperio romano, solo queda en Galicia un equipo de fútbol que todavía no ha catado el sabor de la derrota. Líder del Grupo Norte de Preferente, el Noia es el único bloque invicto de Galicia. Sin fórmulas mágicas, su técnico, Luis Bonilla, afirma que este camino nació gracias a una gran plantilla y a una filosofía que prima el trabajo diario sobre el césped de San Lázaro.

«Nunca te esperas una situación así, siempre quieres que todo funcione, que vaya bien, pero no te esperas tanto, las victorias reafirmaron nuestra idea y ahora veo al bloque más comprometido que nunca», reconoce el propio Bonilla, técnico que se hizo con el mando del equipo después de una etapa como coordinador de la base. «Se lo había prometido. Cuando el banquillo del equipo sénior quedase libre sería para él», afirma José Manuel Caamaño, presidente y uno de los culpables de que el club siga creciendo paso a paso: «Somos una gran familia».

Un equipo de cero

Después de treinta años sin pisar Tercera División, el Noia regresó la pasada campaña. El sueño solo duró un curso y el equipo se deshilachó cuando acabó la liga. 17 jugadores se marcharon, algunos cambiaron de equipo, otros abandonaron el fútbol, en definitiva el conjunto tuvo que reinventarse prácticamente de cero. «Solo se quedaron siete del año pasado, hubo que construir un grupo antes que un equipo. Hemos tenido la fortuna de acertar con los fichajes, a nivel de vestuario hay un ambiente magnífico», apunta el propio Bonilla.

Algunas voces sostienen que el Noia tiene el mejor plantel de la categoría. Llegaron cuatro jugadores de Tercera: Tachi (Boiro), Nando y Jon (Ribadumia) y Pajarillo (Negreira). «Hay que tener suerte, a veces esperas y nunca encuentras lo que quieres, a nosotros nos sonrió. También tenemos la fortuna de que no hay ningún equipo en esta categoría en la comarca, la falta de rivales han hecho que todos recalasen aquí».

El bloque de San Lázaro lleva tres meses -12 partidos- sin conocer la derrota, con 6 victorias de seis partidos en casa. En total, 30 puntos de 36, con cinco de ventaja sobre el Estudiantil, segundo clasificado. «Llegará un día en que perderemos, los jugadores saben que no hay ningún partido sencillo, esto solo es coyuntural, hay rivales muy potentes», confirma el propio Bonilla. 

Frenar la euforia

Los resultados, acompañados de un juego que prima la combinación, el movimiento y el dinamismo han vuelto a enganchar a los aficionados. «Volvió gente que hacía años que no veíamos en las gradas. Estamos muy contentos de ver el campo lleno cada domingo», apunta Caamaño.

Luis Bonilla quiere frenar la euforia: «No nos podemos poner metas de partidos sin perder, lo que queremos es llegar al último tramo con opciones de ascenso directo. Soy muy cholista y la plantilla ha asimilado muy bien esta idea, tenemos que ir cada partido, cada entrenamiento a por todas para conseguir el objetivo».