Cristian Toro corona ahora su progresión de los últimos años. Le conocí en Pontevedra, siendo él todavía muy joven, y luego coincidimos más veces en Trasona. Desde juvenil se le veían muchísimas cualidades. Es un chaval que se esfuerza mucho, no se conforma, se enfada hasta en los entrenamientos si no gana un día. Esa ambición se transmite también en el agua. Hasta hace unos años los españoles pecábamos de relajarnos en las finales, en los momentos importantes. Ahora ya no pasa tanto. Y él no actuó nunca así.
Como palista, Cristian Toro tiene mucha fuerza y una técnica bastante buena. Porque una prueba de 200 metros parece todo explosividad, pero en realidad requiere una técnica depurada para poder ir tan rápido. Cristian le pone muchísimas ganas al piragüismo, y a Saúl Craviotto, con toda su experiencia, no lo vamos a descubrir ahora. Es el mejor a nivel técnico e ir a su lado supone toda una garantía. Saúl rinde de maravilla en barcos de equipo y Cristian lleva años preparándose también para esto. En su K2 Saúl aporta el ritmo y la técnica desde su posición de marca, mientras que Cristian le imprime toda su fuerza a la piragua.
Tienen caracteres complementarios. Por edad, Saúl es más serio, mientras que Cristian resulta más abierto y bromista. Este barco ha conseguido un extraordinario rendimiento en muy poco tiempo. Se montó este año en Sevilla. Carlos Arévalo y Cristian Toro eran los candidatos para acompañar a Saúl Craviotto en el K2 200. Pero quizá pesó el hecho de que Carlos había desempeñado casi siempre el rol de marca, iba en la parte delantera de la piragua, y a lo mejor no se acopló tan bien a ese puesto como Cristian, más habituado a hacer de «motor», empujando desde la parte de atrás del kayak español.
Nuestro K2 200 hizo ayer una auténtica exhibición en la final del preolímpico de Duisburgo. Ganaron un segundo de margen, una ventaja muy considerable para la distancia. La solvencia con la que se impusieron nos hacen pensar en que pueden pelear por una medalla en Río, por supuesto. Este fin de semana en la Copa del Mundo podremos ver como se comportan contra varios barcos potentes que participarán en los Juegos de Río 2016.
Hay que ser prudentes porque en esta distancia, en los 200 metros, una mala palada puede echar todo al traste. Pero en los últimos meses Cristian y Saúl hasta mejoraron en la salida, que podía ser uno de sus puntos más flojos. Desde la primera palada estuvieron delante y consiguieron una brillante clasificación.