Florentino sume en el caos al Madrid

La falta de liderazgo del presidente genera un vacío de poder en el club difícil de solucionar


redacción / La voz

La celeridad que mostró Florentino Pérez a la hora de salir a defender el proceder del club en el caso Cheryshev se ha transformado, de pronto, en un atronador silencio durante la crisis deportiva que se ha abierto en el Real Madrid tras la destitución de Rafa Benítez. Zidane fue un antídoto temporal que se esfumó en cuanto el nivel de los rivales se incrementó de manera considerable. Y entonces el problema volvió a la butaca de Florentino. Y ahora ya se empieza a especular con una salida en falso, igual que la que protagonizó en su anterior etapa al frente del Madrid. Por aquel entonces se despidió del Bernabéu asegurando que había mimado en exceso a la constelación de estrellas que se había encargado de apelotonar en torno a diversos entrenadores. Los vicios y vaivenes se repiten y Pérez, por el momento, da la callada por respuesta. Esa falta de liderazgo está sumiendo al Madrid en el caos, convirtiendo las oficinas de Concha Espina en un nido de rumores y esa inestabilidad se traslada también al terreno de juego, donde a la tropa de Zidane solo le queda pelear por hacer un milagro en la Champions. La genética del club asegura que todo es posible, pero los números y las sensaciones dictan que a Florentino le espera un año en blanco.

Si finalmente se da el escenario más desfavorable para los intereses del Madrid, el ambiente durante los últimos partidos de Liga puede volverse irrespirable en la Castellana. Los gritos contra el palco se multiplicarían exponencialmente y podrían a pasar de una mayoría a un clamor. En su anterior renuncia el equipo se encontraba a diez puntos del liderato. Hoy esa diferencia ya se ha ido hasta los 12. Y lo que es peor para él, el Barça parece lanzado hacia otro triplete. La afición no parece dispuesta a soportar que su eterno rival siga acumulando títulos sin freno. Florentino les había pintado un panorama bien distinto.

De todos modos, el recambio para Florentino no parece sencillo, porque él mismo se encargó -con el beneplácito de su junta directiva y de la asamblea- de modificar los estatutos del club, imponiendo unos requisitos para el candidato a la presidencia de muy difícil cumplimiento. Entre ellos, un aval personal del 15% del presupuesto que ronda los 600 millones de euros. Una cifra que limita la nómina de posibles aspirantes -que además deben atesorar veinte años como socios- a un grupo minúsculo de multimillonarios. Ni siquiera Boluda, que ya fue presidente, podría presentarse bajo estas condiciones.

Por eso, los opositores a Florentino -entre ellos, el expresidente Ramón Calderón- han comenzado a hacer campaña para que los socios se movilicen en las inminentes elecciones de los compromisarios que formarán parte de la asamblea, un órganos que controla con puño de hierro Florentino y el único que podría en estos instantes modificar los estatutos para hacer más asequible el acceso a la carrera electoral -la modificación de los estatutos fue denunciada por un grupo de socios del Real Madrid, pero el caso aún se encuentra en los juzgados-.

Mientras tanto las voces críticas a la gestión de Florentino Pérez no han dejado de incrementarse. Le acusan de cometer los mismos errores que protagonizó durante su primera etapa: carecer de un modelo deportivo estable, utilizar el club para su propio beneficio y camuflar una deuda cada vez más preocupante. Sus dispendios en fichajes faraónicos que no terminan de arrancar como Gareth Bale o James no dejan en buen lugar a Florentino, a quien todas las personas que se han movido en el entorno del equipo blanco señalan como el verdadero director deportivo del Real Madrid. De su intuición nació la idea de contratar a Mourinho y a Ancelotti, dos estilos tan antagónicos que parece imposible imaginar que han sido avalados por la misma persona. Y luego pasó de Benítez, quien nunca tuvo la simpatía de los seguidores, a Zidane, un antídoto para la depresión de los corazones blancos.

El propio entrenador francés ya aventuró que la próxima temporada las cosas van a ser distintas. Y ni siquiera garantiza que él vaya a seguir al mando. Porque los desatinos de Florentino en esta campaña son difíciles de igualar. El adiós de un mito como Casillas, una despedida que tuvo que repetirse por la lluvia de críticas a Florentino; el intento de marcha de Sergio Ramos; la contratación fallida de De Gea, con el espectáculo bochornoso del fax fallido; o el caso Cheryshev ya son parte de la historia negra del Real Madrid.

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