Entre la euforia y la depresión

Bilbao celebra el 4-0 de la ida de la Supercopa y ya habla de sacar a la gabarra, mientras Barcelona sufre un frenazo a su optimismo y alimenta las dudas


redacción / la voz

El partido de la final de la Supercopa de Europa disputado en Georgia engrandeció la figura del Sevilla y el palmarés del Barcelona, al que solo el gol de Pedro en la prórroga evitó que se sumiese en un mar de dudas.

Pedro, a disgusto en el equipo que entrena Luis Enrique, no apareció para salvar los muebles en San Mamés, entre otras causas, porque el Athletic Club fue una apisonadora desde el primer minuto. El cuatro a cero conseguido por los bilbaínos en el partido de ida de la Supercopa de España sí que ha despertado todo tipo de suspicacias en can Barça. Además, ha servido para recuperar la euforia a orillas del Nervión.

Esta es la situación en ambas ciudades a solo cuarenta y ocho horas de la celebración del partido de vuelta en el Camp Nou (mañana a las diez de la noche, retransmitido por Telecinco).

Bilbao

La gabarra calienta motores

Algunos ya comentan que la gabarra (embarcación que solo fue botada dos veces, pero caló hondo en el corazón de los hinchas) volverá a surcar el río pasado mañana después de 31 años amarrada, ahora en el dique más antiguo de España, el de los Astilleros Euskalduna.

San Mamés revisa la historia

Nunca antes en 102 enfrentamientos el Athletic Club había ganado por 4-0 al Barcelona. Es el cuarto marcador bilbaíno más abultado frente al equipo culé. Los tres anteriores se remontan a las décadas de los 20 y 30 del siglo pasado, según recoge la agencia EFE (el 5-1 de 1929; el 12-1 en 1931, récord absoluto en Liga y el 6-1 de 1933). La última ocasión en la que el Athletic le marcó cuatro tantos al Barça en San Mamés fue en 1980, cuando el equipo dirigido por Iñaki Sáez venció por 4-1 al conjunto de Helenio Herrera.

Aduriz y San José, ídolos

El gol de Mikel San José desde casi cincuenta metros de distancia a la portería defendida por Ter Stegen fue un bello prolegómeno a una goleada que enardeció a la parroquia de San Mamés.

Pero lo que de verdad han sacado en limpio tanto Valverde como la hinchada rojiblanca es la actuación de Aritz Aduriz. A sus treinta y cuatro años de edad, anteayer ofreció un recital de inteligencia táctica y efectividad. Tres goles de tres intentos, cada uno con una firma (de remate de cabeza, de chut y de penalti) y el liderazgo desde el área que desarmó para siempre a la pareja Bartra-Vermaelen son las mejores noticias para un equipo que necesita de un delantero de referencia como el respirar. Aduriz logró el primer hat trick de un delantero al Barça en diez años (Forlán le precedió).

Barcelona

Estado de desánimo

La Supercopa de España resultó en Barcelona un título agridulce porque mostró las carencias en la preparación de un equipo del que apenas se salvó Messi (dos goles de falta en los minutos 7 y 16) y Pedro (cuya continuidad está en el aire). El optimismo estaba cogido con pinzas y el partido de ida de la final terminó por zarandear la ropa sucia.

Prepotencia de Luis Enrique

Hay quien interpreta en la alineación que planteó el entrenador del Barcelona un signo de superioridad mal entendida. Luis Enrique solo dio continuidad a media docena de jugadores con respecto a la Supercopa de Europa y a la mayoría de ellos les exigió funciones diferentes en el campo. Y para colmo, ninguno de los que se hicieron con la titularidad ofrecieron un buen rendimiento.

Mascherano, Rafinha y Sergi Roberto formaron un medio campo experimental que no se hizo con el control del partido nunca. Ter Stegen falló estrepitosamente en el primer gol y Messi y Luis Suárez no tuvieron un buen día.

La defensa, otra vez

Pero las críticas se centraron sobre todo en una defensa que encajó ocho goles en los últimos 210 minutos de juego. Con todo, y a pesar de la nefasta actuación de la Supercopa europea con un trabajo defensivo que permitió que el Sevilla empatase tras ir perdiendo por cuatro tantos a uno, la pareja formada por Bartra y Vermaelen (con la ayuda de Adriano) ha dejado en evidencia a Luis Enrique en su afán experimental.

Pedro y la capacidad de remontada

Dos detalles que se cuelan en las conclusiones del partido celebrado anteayer en San Mamés. La trayectoria reciente sitúa al Barcelona como un equipo capaz de remontar un marcador tan adverso. Por otro lado, una parte de esa capacidad de reacción pasa por un jugador cuya situación en el club es ciertamente incómoda: Pedro.

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