Spieth ya solo depende de Spieth

Al texano, con el mejor registro de la historia del Masters en 36 hoyos, solo un derrumbe le amenaza


REDACCIÓN / LA VOZ

Dormir el jueves como líder del Masters, y más todavía hacer balance a solas como primero destacado del torneo de los sueños, se ha convertido con el paso de los años en un privilegio y al mismo tiempo una responsabilidad. ¿Cómo se evade de esa presión un chaval de 21 años y 8 meses como Jordan Spieth, brillantísimo jugador a batir tras sus 64 golpes del jueves. Cuentan que el texano, que ya se vio al frente de la clasificación el domingo del último Masters, juega al póker con su abuelo de 83 años después de cada vuelta en Augusta. Pero ayer se levantó, agarró sus palos, pasó por el campo de prácticas, desayunó en soledad en el vestuario de jugadores y a continuación sometió el idílico recorrido de 18 hoyos con una jerarquía demoledora, como si ya supiese todos sus arcanos. Seis birdies y ni un bogey -solo se dejó uno el jueves- en un campo cuyos secretos, según marca el canon, solo se conocen en profundidad con el paso de los años. Jamás, nunca en la historia del Masters, nadie fue capaz de terminar las dos primeras vueltas con solo 130 golpes (-14). El registro anterior era de Raymond Floyd, cuando en 1976 hizo 131 (-13). Pero es que sus 14 impactos bajo par superan cualquier resultado anterior en cualquiera de los cuatro torneos del Grand Slam, y solo su marcador total de 130 (no todos los campos tienen el mismo par) encuentra algún precedente idéntico.

Spieth, número cuatro del mundo, aprendió los secretos de Augusta con su amigo el texano Ben Crenshaw, doble ganador del Masters en 1984 y 1995, excelente pateador. El texano puso el talento y agudizó el oído durante las vueltas de prácticas de estos dos años. «El campo te obliga a medir muy bien cada golpe, a decidir cuándo tienes que atacar y cuando defender. Y cuando uno va líder, mirando por el retrovisor, sabiendo lo que están haciendo detrás, es mucho más difícil tener la claridad necesaria para tomar esas decisiones», reflexiona Crenshaw.

El pupilo ejecuta el plan con perfeccionismo. Cogió 11 de las 14 calles (se excluyen los pares 3) y alcanzó cuando debía 15 de los 18 greenes, para terminar usando solo 25 putts. Hasta ahí los datos. En la retina de cuantos vieron su majestuoso paseo de ayer por Augusta quedan su putt de cinco metros en el 5, una madera desde 230 metros que dejó a tres palmos de la bandera en el 8, otro sutil golpe de seis metros en 10, un chip acariciado en el 11 hasta centímetros del hoyo... Y el festival pudo haber sido aún más grande si hubiese embocado en el 18 desde un par de metros. Spieth, no había duda, había dormido tranquilo. Pero hay datos que confirman como ese peso de la responsabilidad acaba afectando. Todavía le puede pasar al texano. Solo cuatro jugadores lideraron en solitario desde el primer día hasta el último el Masters: Craig Wood en 1941, Arnold Palmer en 1960, Jack Nicklaus en 1972 y Raymond Floyd en 1976 (con el récord al ecuador del torneo que batió ayer Spieth).

El líder, pese a la exhibición, tampoco ganó todavía. Al cierre de esta edición, le seguía a cinco golpes de distancia Charley Hoffman, un jugador poco conocido para el gran público, que el jueves abrió el día, dubitativo, pidiéndole unos autógrafos a Jack Nicklaus y Arnold Palmer. Pero tal es la exhibición del texano que da la sensación de que compite contra sí mismo y que solo si baja el ritmo podría conceder alguna opción al resto.

Spieth ejerció de Tiger Woods. Con otra naturalidad por el campo, un estilo diferente, acaparó todos los focos. Esa tiranía eclipsó precisamente el notable papel de Tiger Woods, que reapareció en el Masters con el objetivo de enterrar sus malos resultados de los últimos meses y totalizó -2, entre los destacados, pero lejos del mejor, y el mejor es Spieth.

Solo tres jugadores vistieron la chaqueta verde ya en su segunda visita a Augusta. Spieth, en busca de su primer grande, empieza a pensar qué color de polo lucir el domingo para ir bien combinado. Uno de los pocos rivales que le siguen de cerca, el gran Ernie Els, se inclina ante su exhibición: «Es de lejos el golfista joven más equilibrado que he visto en mi vida».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos

Spieth ya solo depende de Spieth