Talento atlético en los genes

Los hermanos pontevedreses Daniel y Antía Chamosa son una referencia nacional en marcha


Pontevedra / La Voz

La casa de los Chamosa Dacasa se está convirtiendo en un museo deportivo plagado de trofeos y medallas a un ritmo vertiginoso. Y la culpa la están teniendo Daniel y Antía, dos hermanos pontevedreses que desde que se iniciaron en la marcha atlética no han parado de encadenar éxitos en una disciplina en la que ambos se codean con lo mejor de su edad a nivel nacional.

Dani, de 17 años, y Antía, de 15, se han confirmado en este 2014 como dos de las grandes promesas de la cantera del Atletismo Cuntis y de la Escuela de Marcha de la Diputación de Pontevedra. Y esto, a la vista del nivel del grupo que entrena a las órdenes de José Antonio Pardal, con nombres como el de Fran Durán, Rocío Carbia, Carmen Fuentes o Carmen Escariz, entre otros, son palabras mayores. Ambos defienden ahora los colores del Comesaña vigués, aunque siguen entrenando dirigidos por un Pardal que les ha visto crecer en el Atletismo Cuntis desde que su padre los llevó a probar este deporte hace casi ocho años. Y es el propio técnico el que afirma que la temporada 2013-14 que han completado los dos, en cuanto a resultados y evolución en las marcas, ha sido «mejor, casi imposible».

Aunque ambos comenzaron juntos en el atletismo, Dani es, por edad, el que cuenta con más experiencia a nivel nacional de los dos. Y desde este año, también puede presumir de experiencia internacional tras finalizar quinto en Bakú (Azerbaiyán) en las pruebas europeas de clasificación para los Juegos Olímpicos de la Juventud de Nanjing. Su puesto, en principio, le daba el pase a la cita china. Sin embargo, dado que solo había plaza para un español, el billete fue para el murciano Manuel Bermúdez, que finalizó segundo. Una pequeña decepción que, sin embargo, Dani asume con deportividad dado el gran nivel de su rival. No en vano, antes ya le había arrebatado el oro en los campeonatos de España en ruta y pista, en los que el pontevedrés fue subcampeón. «Son ya muchos años compitiendo contra él», explica un Dani que, pese a todo, se resiste a considerar la pasada como su mejor temporada. «Fue un año bastante bueno, pero también cuando fui cadete de segundo año», dice.

Pero, si brillante fue el palmarés de la pasada temporada del mayor de los hermanos Chamosa, mejor todavía fue el de Antía. En su caso, en su último año cadete, se proclamó campeona de España de marcha tanto en ruta como en pista, ejerciendo un absoluto dominio en su categoría. «Este año pulverizó todos los récords», asegura Pardal. De todos modos, al igual que Dani, Antía dice que «aunque haya sido mi mejor año, el que recuerdo con más ilusión fue mi primer campeonato de España hace dos años, pese a que fui segunda».

Con estos antecedentes, y después de que la progresión de ambos haya sido constante, resulta difícil augurarles un techo. En la temporada que acaba de comenzar, Dani pasa a la categoría júnior, con marchadores un año mayores que él, y lo mismo sucederá con Antía, que se estrenará en categoría juvenil. Por ello, Pardal asume que, en el caso de su pupilo, tendrá que «luchar por el podio» ya que «este año hay mucho nivel en la categoría», y que será «en el 2016 cuando le tocará dar el paso para intentar volver a ser internacional». Y todavía más esperanzas tiene en Antía, a la que ve con opciones de clasificarse para el Campeonato del Mundo juvenil que se disputará en julio en Cali (Colombia). En esta lucha, a priori, hay otras cuatro atletas con marcas muy similares para dos puestos, entre las que también se encuentra la cuntiense Carmen Escariz. «Todas son grandes rivales y está complicado, pero se intentará», apunta Antía.

Sueños olímpicos compartidos

Pero si a corto plazo los objetivos ya son ambiciosos, resulta aún más difícil adivinar el techo de estos dos talentos pontevedreses, ya que como explica su entrenador, «los dos tienen muy buenas cualidades físicas, pero sobre todo son muy buenos competidores -destaca Pardal-. Tienen un don especial, una capacidad de sufrimiento muy grande. Podrán llegar hasta donde ellos quieran», predice.

Ellos, por su parte, evitan en un primer momento hablar de grandes metas que todavía están muy lejos, aunque acaban por reconocer su gran ilusión. «Creo que el sueño de cualquier deportista es ir a los Juegos Olímpicos, pero es muy difícil», apunta Dani. «Por ahora me gustaría ir a un Mundial, pero como sénior me encantaría llegar a unas olimpiadas», coincide Antía. Un sueño compartido que Pardal, aun desde la prudencia, ve factible que se llegue a hacer realidad. «Las olimpiadas las quieren todos y les veo opciones, pero esto es un deporte de largo recorrido», señala el técnico.

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