El Lugo clama por los penaltis

Miguel Álvarez LUGO / LA VOZ

DEPORTES

Es el único equipo de Segunda que no ha tenido ninguno a favor

06 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El tema de los penaltis no señalados empieza a levantar ampollas en el Lugo. No solo porque es el único equipo de Segunda División que no ha recibido ninguno a favor en la presente temporada, sino porque, en las tres últimas jornadas, los de Quique Setién se han sentido perjudicados en ese aspecto del juego. «No sé qué tenemos que hacer para que nos piten uno», afirmaba anteayer Sandaza después del choque contra el Alcorcón. El delantero es uno de los principales damnificados por estas situaciones. En el tramo final del choque, fue agarrado en el área por un jugador de la escuadra amarilla. La acción quedó impune. Y los tres puntos acabaron volando del Ángel Carro.

Recientes

Polémica en las tres últimas jornadas.

Contra el Sporting de Gijón, el Lugo reclamó un agarrón a Pavón en el área, después de un córner, que no fue castigado por el árbitro. Después, Sandaza asumió el protagonismo contra el Deportivo y el Alcorcón. En Riazor fue derribado por Insua y el propio central del conjunto coruñés reconoció que había cometido una infracción.

Quique Setién se mostró comedido anteayer tras el compromiso de los rojiblancos contra el Alcorcón: «Sandaza reconoce que le han hecho penalti. Yo no lo he visto, pero es reiterativo. Parece que le entorpecen la carrera y le impiden el remate. Llama la atención que en 17 jornadas no nos hayan pitado uno solo. Y los ha habido».

Arcediano Monescillo, colegiado que dirigió el partido contra el Alcorcón, ha indicado cuatro penas máximas en los nueve compromisos que ha arbitrado en la presente campaña.

Comparativa

La pasada campaña, dos goles desde los once metros a estas alturas.

Los penaltis tuvieron una connotación especial para el Lugo como broche del curso 2011-2012 y como arranque del siguiente. La tanda ejecutada en el Ramón de Carranza supuso el ascenso del conjunto rojiblanco a la categoría de plata. Y, en la primera jornada en Segunda, Manu transformó desde los once metros el tanto de la victoria contra el Hércules.

A estas alturas, la pasada campaña, el Lugo ya había marcado dos tantos de penaltis: el mencionado de la primera jornada ante el Hércules y, después, en la novena contra el Murcia. Ambos llevaron la rúbrica de Manu.

La pasada temporada, los de Quique Setién marcaron cuatro tantos de penalti (tres de Manu y uno de Óscar Díaz). Solo uno de ellos en la segunda vuelta, contra el Almería en la derrota por 3-5 en el Ángel Carro.

Sequía

Siete meses sin disfrutar de una pena máxima.

Manu transformó el último penalti indicado al Lugo hasta la fecha. Fue en la jornada 38 de la pasada campaña. En concreto, el 10 de mayo. Desde entonces, han pasado casi siete meses y un total de 1.890 minutos de juego.

Esos datos contrastan, por ejemplo, con los que arrojan el Córdoba o el Murcia esta temporada. Ambos han disfrutado de seis penaltis a favor (uno cada menos de tres partidos).

Un simple penalti no es sinónimo de marcar. Pero el porcentaje de acierto de los equipos esta temporada asciende al 82,8%. Se han marcado 48 de los 58 lanzados. Curiosamente, el Alcorcón no ha recibido ningún gol desde los once metros pese a que le fueron señaladas dos penas máximas en contra.

El Córdoba ha desperdiciado dos. Los otros conjuntos que no han sido certeros en una ocasión son Sabadell, Castilla, Ponferradina, Las Palmas, Recreativo, Hércules, Eibar y Zaragoza.

Rivales

Dos señalados en contra.

El Lugo ha sido castigado con dos penaltis en contra a lo largo de las diecisiete primeras jornadas de Liga. Fue contra Girona y Castilla y, en ambas ocasiones, con Dani Mallo bajo los palos. Ambas penas máximas fueron transformadas por los adversarios de los rojiblancos.

El conjunto que más penaltis hace de Segunda es el Eibar, al que el Lugo se medirá el 4 de enero. La única escuadra que no ha cometido ninguno es el Mirandés, al que el Lugo apeó de la Copa del Rey en la tanda después de concluir la prórroga con empate.