«Autodestrucción» de Federer

El suizo, tras caer ante Robredo en el US Open: «Sé que puedo jugar mejor»

Federer tiene tres meses para asegurar su presencia en la Copa de Maestros.
Federer tiene tres meses para asegurar su presencia en la Copa de Maestros.

Redacción / La voz

Los datos hablan de un declive que su talento impide considerar definitivo. Pero Roger Federer cierra su peor año en los grand slams tras perder ante Tommy Robredo por 7-6 (3) 6-3 y 6-4 en la cuarta ronda del US Open. No hay una excusa con la que dulcificar el fiasco del maestro suizo. Ni la superficie, la pista dura sobre la que edificó la mayoría de sus grandes tardes, ni el estilo de juego del rival, más dotado para la brega que para el ataque, con pocos golpes realmente definitivos, ni la duración del partido ahora que supera la treintena, pues se fue a la ducha tras menos de dos horas y media en pista.

Las lesiones complicaron las últimas temporadas de Tommy Robredo, que protagonizó una ejemplar remontada en el ránking. En mayo del año pasado vivía perdido en el puesto número 471, pedía invitaciones y se fajaba en torneos del circuito challenger de la ATP, el tour secundario. Su regreso, ahora que ya cumplió los 31 años, resulta ejemplar. Pero un partido con Federer, siempre lo tiene que perder el suizo, más que ganarlo el gerundense.

«Fue un tipo de autodestrucción lo que pasó. Es desmoralizante», admitió un Federer «frustrado» por sus 43 errores no forzados, blando para convertir solo dos de las 16 bolas de break de que dispuso ante Robredo. A los 32 años, después de una carrera impecable en la que ha sabido evitar hasta lesiones, a Federer le puede pesar más la cabeza que la edad. La fatiga mental de tantos años compitiendo al máximo nivel y constatar que ahora le falta algo, más que el agotamiento físico.

Dos grandes en cuatro años

En los cuatro últimos años, Federer solo celebró dos grand slams, los eventos que lo convirtieron en único. Y esta temporada firma, con diferencia, los peores números de su excelsa carrera, eliminado en las semifinales de Australia ante Andy Murray, los cuartos de Rolando Gardos frente a Jo-Wilfred Tsonga, la segunda ronda de Wimbledon ante Sergiy Stakhovsky y la cuarta del US Open.

El físico de Federer podría permitirle varias temporadas más entre los mejores. De hecho, el US Open constata la vigencia de los veteranos, con cinco treintañeros entre los octavofinalistas, la mayor cifra en 30 años. Pero falta ver si ahora, padre de gemelas, tiene hambre para seguir en la brecha. Ya es el séptimo del ránking, y por primera vez desde el 2001 corre peligro su participación en la Copa de Maestros, que se decidirá de aquí a noviembre, en la gira asiática.

«Han sido tres meses particularmente difíciles. Y la confianza juega su parte. Se encarga de todas esas cosas que uno no suele pensar», subrayó Federer sobre la etapa que arrancó tras su derrota en cuartos de Roland Garros. «Quiero jugar mejor que esto y sé que puedo hacerlo. Lo demostré estas últimas semanas [del año]».

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