Los clubes constatan una bajada de más mil abonos por la crisis económica
26 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La falta de patrocinadores no es el único argumento de peso en la cada vez más grave crisis económica por la que atraviesan los clubes de la Tercera División gallega, y eso a pesar de que la categoría cuenta con equipos poderosos. La situación límite a la que se han visto abocadas muchas familias ha provocado un descenso notable en la masa social de los equipos. Desde hace cinco años hasta hoy, la principal categoría del fútbol gallego ha sufrido una bajada de más de un millar de abonos. Todo apunta a que esta tendencia negativa continuará durante los próximos meses.
«Veo el futuro complejo, todo está terriblemente complicado», comenta el vicepresidente del Betanzos, Ángel Garrido, quien explica: «Disponemos de una lista de 500 socios, normalmente todas las temporadas nos queda algún carné sin despachar, pero este año solo han retirado 200». «Es lógico», asegura Emilio Suárez, el máximo mandatario del Dorneda. «Cuando tienes poco -señala-, donde primero recortas es en lo que no es estrictamente imprescindible y el fútbol no deja de ser un entretenimiento».
Medidas para atajar la herida
Sensibles a esta situación, la mayor parte de los equipos de Tercera han articulado medidas para facilitar la asistencia a sus partidos de la gente que se ha quedado sin recursos. El líder, Racing de Ferrol, es un ejemplo. El club ferrolano regala la entrada en el fondo sur a los trabajadores que acrediten su condición de desempleados. De esta manera han conseguido mantener su apoyo en torno a los 1.400 socios, una cifra muy similar a la que registraba cuando competía en la Segunda División B. El As Pontes, con 550 abonados, también ha tomado la misma medida del primer clasificado y deja entrar al campo a los parados. El Pontevedra, por su parte, ofrece una reducción del 50% en el precio del abono a las personas que presenten su documentación del antiguo INEM.
Otros, en cambio, como es el caso del Narón, a pesar de disponer de unas tarifas modestas para Tercera, no alcanzan a frenar este goteo que se viene produciendo de manera sistemática desde que el club dejó de pelear por el ascenso de categoría. Entonces, el conjunto azulón contaba con 800 socios. Era la campaña 2007/2008 y la Segunda B semejaba a la vuelta de la esquina. Este año, en el furgón de cola de Tercera (eso sí, recién ascendido desde Preferente) rozan los 500. Han ido perdiendo aproximadamente algo un 10% cada año. En sus circunstancias se mezclan los sinsabores deportivos con el golpe de la recesión.
Sin embargo, el ritmo al que pierde socios es similar al de otros equipos en los que no concurren estos condicionantes. El Vilalonga ha pasado desde los 750 abonados hasta los 470 que tiene en estos momentos. Aunque son optimistas y confían en finalizar la campaña con medio millar. Por su parte, el Negreira ha caído desde los 370 socios del último ejercicio hasta los 250 que presentan en la actual temporada.
Los que han hecho la proeza de mantener las cifras, reconocen que no creen que resistan por mucho tiempo. El horizonte pinta de color negro.
Esta información fue elaborada con la colaboración de todas las delegaciones de La Voz.