La gallega quiere cerrar su mala racha este fin de semana frente a Escocia
18 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Que Vero Boquete es una de las mejores futbolistas del mundo no admite discusión. Sin embargo, una maldición parece acompañarle. Un mal fario en las finales que le impide alcanzar la felicidad completa. Y es que a pesar de recibir el elogio del fútbol femenino internacional, la santiaguesa ha perdido las últimas finales que ha disputado con equipos tan diferencias como el Espanyol, la selección española, el Philadelphia y el Tyressö.
«Cuando pierdes, el único recuerdo que tienes son las lágrimas derramadas. El sentimiento de que el trabajo de tanto tiempo no tiene su recompensa», admite.
Lo dice porque a sus 25 años ya se quedó a las puertas de ir a una Eurocopa, de un Mundial, de unos Juegos Olímpicos, de dos ligas españolas, de la WPS americana y de la Copa sueca. Mazazo tras mazazo. El último palo recibido fue el nórdico. Hace escasamente una semana. El Tyressö perdió con el Goteborg (2-1) por culpa de un inocente penalti en la prórroga. «Tener que recoger tu medalla, ver la copa y saber que esa no es para ti... Es muy duro», señala.
Pero si hay una final que Vero recuerda con mayor amargura, esa fue la de la Liga del 2011 con el Espanyol ante el Rayo. «Me fui con la sensación de injusticia con un equipo que lo había dado todo durante diez meses. Un conjunto que había conseguido ser regular pero que la suerte le era esquiva en unas finales que nunca debieron de jugarse. En la del 2010 también fue duro, pero esperado. La del 2011 nunca saldrá de mi cabeza. No había fuerzas ni para salir del campo», rememora. Injusticias que también se trasladan a la selección, con quien Vero se quedó a las puertas de una Eurocopa (2008); y de un Mundial y de unos Juegos Olímpicos (2010).
¿Cómo se levanta una deportista de esos palos? «No es fácil porque son sueños rotos», indica. «Lo afrontas pensando en nuevos retos», dice. Vero no se rinde. Nunca lo ha hecho. Por eso afronta este fin de semana una nueva final. Disputa la repesca por la Eurocopa ante Escocia. Esta vez espera sonreír.