La medallista de balonmano se marcha a Serbia por la crisis económica
15 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Hace tan solo cinco días Begoña Fernández alcanzaba la medalla de bronce de balonmano en los Juegos de Londres, el lunes llegó a Vigo y el viernes ya estará en Serbia para iniciar una nueva vida. A las olímpicas del balonmano también le toca emigrar. De la crisis no escapan ni los héroes.
Recién llegada ya le toca hacer las maletas de nuevo. El viernes, la primera deportista viguesa en lograr una medalla olímpica, comenzará una nueva vida en Serbia, a donde acude en busca de una alternativa a la penosa situación que vive el balonmano nacional, que, falto de recursos económicos, tendrá que bajar su nivel esta temporada y dejar paso a las jugadoras de las categorías base. Durante los últimos años ha militado en el Itxako, el campeón de todo, pero incluso en Estella se han acumulado los impagos.
A pesar de tener que huir de España, lejos de su familia y amigos, la jugadora de 32 años afronta el cambio con ilusión y no cierra las puertas a su posible vuelta a España. «Para mí el hecho de marcharme al extranjero también es una experiencia que estoy deseando vivir. Para volver a casa siempre hay tiempo», dice la capitana de la selección condicionada por la situación de crisis, pues ya tuvo la oportunidad de irse fuera antes.
Pero Begoña Fernández no es la única jugadora del equipo olímpico de balonmano femenino que obligada a abandonar la liga nacional. De las 16 guerreras que lograron el bronce, once van a jugar al extranjero la próxima temporada. «Algo muy significativo», comentó la pivote durante una recepción en la sede viguesa de la Xunta.
Marta Mangué y Jesica Alondo se marchan a Serbia con ella, para jugar con el RK Zajecar, huyendo de la malsana situación de los equipos nacionales que azotados por la crisis, han visto muy reducido sus presupuestos y que no pueden mantener a sus jugadoras.
Falta de apoyos y oportunidad para la cantera
En un escenario desolador para la Liga ABF, el nombre que recibe la máxima categoría en España, la viguesa apunta a los dos extremos. Por un lado a la falta de apoyos y por el otro las oportunidades para a las más jóvenes.
Begoña Fernández lamenta la «falta de apoyo» que se le está dando al deporte en general, ya que como se ha visto se se confía en los deportistas estos «responden», pero al mismo tiempo cree que la situación que está atravesando la liga femenina de balonmano puede ser buena para dar mayor «protagonismo a las jugadoras de la categorías base», comentó la capitana de la selección española.
La desbandada general que se vive en los clubes femeninos, con la pérdida de la mayor parte de sus plantillas respecto al año pasado, abre las puertas a las jugadoras de la casa que gozarán de más presencia esta temporada. La gran mayoría de los equipos tendrán que abastecerse con las jugadoras de casa.
La jugadora, pieza fundamental en la selección durante los Juegos Olímpicos, ve en la situación de la liga una «ventaja para las más jóvenes de tener una oportunidad» en los equipos, que pueden aprender a aprovechar mejor sus categorías inferiores.
Begoña Fernández volvió a Galicia, con una medalla de bronce entre las manos, a pesar de que no estará muchos días. Apenas tres jornadas entre los suyos. La jugadora se mostró feliz por la vuelta a su tierra natal, el reencuentro con sus familiares, y agradeció a los aficionados el recibimiento y el apoyo durante los Juegos Olímpicos.