Ellas salvan los muebles

toni silva REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

España logró igualar los méritos de Pekín gracias a los éxitos de las participantes femeninas

13 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

España se había enquistado durante muchas jornadas en los tres metales, después de la plata de Mireia Belmonte. Parecía que los de Londres serían unos Juegos de grandes zancadas hacia atrás en lo deportivo y que el reto de superar las 18 medallas de Pekín debía cambiarse por algo más modesto. Las primeras pruebas marcaron las primeras decepciones, como el ciclismo o el fútbol. Y el primer podio español necesitó de cuatro días desde la noche inaugural, gracias a la nadadora catalana. Alcanzadas las tres medallas, llegaron entonces los largos días de sequía. Días de «casi pero no». De «a ver si en Río de Janeiro». De «la culpa es de la ausencia de patrocinadores». Pero llegó Javi Gómez Noya y desatascó el medallero con una brillante exhibición emparedado entre los hermanos Brownlee. A partir de ahí y, como si el ferrolano hubiera tocado la tecla de la expedición española, las medallas comenzaron a caer de forma regular, y buena parte gracias al lado femenino de la expedición. Ese mismo día asomó el oro de Marina Alabau, muy trabajado en la bahía de Weymouth. David Cal contribuyó con su remontada de plata, a la que Craviotto sumaría su éxito. El público español descubrió los extraños nombres del taekuondo gracias a las finales de Joel González y Brigitte Yagüe, oro y plata respectivamente.

Llegaban por entonces medallas esperadas, como las de la natación sincronizada mientras que en otros deportes eran los equipos femeninos los que compensaban los traspiés de sus compañeros varones. Así ocurrió en waterpolo o balonmano donde solo ellas se subieron al podio.

Colofón de «Xiquitasteam»

El colofón del medallero, la guinda épica y emotiva, llegó del oleaje de la bahía de Weymouth en la tarde del sábado. Tres jóvenes cumplían el sueño dorado contra todo pronóstico. Toro, Echegoyen y Pumariega, el Xiquitasteam, marcaban la cima de España en Londres, donde finalmente se igualaron los méritos logrados en Pekín (solo una medalla menos) y anunciaban más éxitos para el futuro.