La vida de Lidia Casal está llena de retos, como el récord gallego de 200 y encajar un horario complicado
23 jul 2012 . Actualizado a las 20:12 h.Lidia Casal es la mejor velocista de la comarca y una de las más rápidas de Galicia. A los 26 años, mantiene la ilusión por competir. Centra sus retos en el récord autonómico absoluto de 200 metros (24,85), en el que ya tiene una marca de 24,93. Ganó el último Gallego de 400 en pista cubierta. Al mismo tiempo que se dedica al atletismo, estudia una oposición de Educación Infantil y trabaja en algunas etapas como interina. No para.
-Sigue entrenando pese a estar en tantos frentes a la vez.
-Correr, trabajar y opositar es difícil. Pero no hay más remedio. Este año me tocó cubrir una plaza en Salceda de Caselas, en la frontera con Portugal, durante un mes y medio. Iba a entrenar después de comer, en un hueco, y estudiaba por la noche.
-¿Qué le mueve a seguir entrenando todavía?
-Los alicientes son las competiciones, ganar algunos campeonatos, el apoyo de la gente y el grupo con el que entreno. Coinciden varias cosas al mismo tiempo. Además, este año fue muy bueno para mí.
-¿Por qué dejan el atletismo tantas niñas al llegar a los 16 o 18 años?
-Por los estudios y porque a los 16 empiezas a salir de fiesta y descubrir cosas que te gustan más que el atletismo. A mí casi me pasa. Dejé de entrenar bastante a esa edad y luego volví.
-Una temporada más, el Ría Ferrol sigue en la élite del atletismo español.
-La División de Honor para nosotras representa una oportunidad para correr con gente buena, porque en Galicia hay pocas atletas a ese nivel.
-Comparte equipo con la atleta del momento, Ana Peleteiro, la campeona del Mundo júnior de triple. ¿Cómo es?
-Es una máquina y una niña encantadora y superhumilde. Disfruté con su título lo inimaginable, casi como si fuese mío.
-Como velocista, viene por detrás Candela Díaz, más joven. ¿Le estimula tener una promesa detrás que pega tan fuerte?
-Sí, por supuesto. Entrenamos siempre juntas, y al estar en las mismas marcas siempre entrenas mejor.
«Ana Peleteiro es una máquina y una niña encantadora y superhumilde»