Preocupación en el celtismo. Así como el campeonato dejó de ser un problema para el Deportivo, que tiene en su mano el ascenso a Primera, lo sucedido al Celta es a la inversa, pues pasó en un abrir y cerrar de ojos de verse de la mano con el equipo coruñés, a estar ahora en una complicada posición que el mal fario podría terminar dejando a los de Balaídos fuera del play off.
Pensar en ese riesgo hace ensombrecer el semblante del celtismo, ilusionado como estaba en las vísperas del partido frente a un Deportivo que, con su triunfo (2-3) en aquella ocasión, permitió a los coruñeses clavar en tierra firme la pica que les aguanta en lo alto sin temor en venirse abajo. Esto último sucede con frecuencia en el fútbol, ya lo decía Arsenio: «Tan pronto como ganas un partido, hay que empezar a atar cabos en ese intento porque no se te escapen los puntos del siguiente». Y así es la Liga, tanto en Segunda como en Primera, categoría esta en la que volverá a competir el Deportivo. Lo decimos sin descartar que su acompañante, por la vía automática, sea el Celta. No puede olvidarse que el equipo vigués tiene actualmente en el aire los tres puntos del partido suspendido en Cartagena. Y la teórica ventaja que para los vigueses significaría una derrota del Valladolid en ese inmediato partido que se jugará en Riazor, campo donde el Deportivo no perdona.
¿Complicado este planteamiento? Nada de eso, salvo que el Celta no acierte a recuperarse ahora de los reveses sufridos en este mes de abril.