Trashorras ya tiene sustituto en el Celta, el elegido para reemplazarlo en funciones de ataque es Fabián Orellana (Santiago, Chile, 1986), uno de los verdugos celestes en el infame partido de Los Cármenes. El mediapunta había marcado el tanto del Granada que equilibraba la eliminatoria. Llega cedido, con opción de compra, del Udinese, equipo que en su día había pagado más de dos millones de dólares por su contratación. Tiene fama de conflictivo.
La apuesta por Orellana cierra el círculo de las especulaciones acerca del sustituto del que fue 10 celeste en las últimas temporadas, pero refuerza la teoría del nuevo sistema que quiere implantar Herrera. El chileno no es un enganche, sino un jugador con rapidez y calidad que se puede mover por las tres posiciones de la mediapunta, lo que añade todavía más vértigo al ataque celeste.
El futbolista, que se encuentra con su selección, no estará en Vigo hasta la próxima semana, por lo que su presencia está descartada para la próxima jornada en Huelva. El virus de selecciones le puede afectar unas cuantas veces más a lo largo de la campaña. En esta ocasión, el chileno se medirá a España en Suiza y a México en Barcelona. Ha sido 16 veces internacional y ha disputado el pasado Mundial de Sudáfrica.
El quinto fichaje celeste para la temporada que ya ha comenzado jugó el curso pasado 39 partidos con el Granada y anotó ocho goles, mientras que la campaña anterior había estado en el Xerez, en Primera División, con un bagaje de 26 participaciones. Allí coincidió con Mario Bermejo.
Con fama de díscolo y conflictivo, lo apodan el Mudo porque no concede ningún tipo de entrevista ni habla después de los partidos. En Granada recibió más de un tirón de orejas por parte de Fabri.
¿Plantilla cerrada?
Con su cesión parece cerrarse el capítulo de fichajes en el cuadro celeste, aunque en defensa continúe presentando un déficit considerable. El club tampoco considera que pueda haber alguna salida más, aunque el caso Hugo Mallo con el Atlético sigue en el aire.