La estrella de la selección española empezó a brillar en agosto del 2001
30 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.15 de agosto del 2001. Fue cuando todo comenzó, el momento en el que Pau Gasol recogió la cosecha de una temporada de ensueño. Doblete en la ACB, con las siglas MVP grapadas en su hoja de servicios y las puertas de la selección absoluta abiertas de par en par para él. También las de la NBA con su inesperado tercer puesto en la lotería del draft.
Dos rutilantes anillos aparecen hoy enroscados en sus dedos para delatar su estigma victorioso en la mejor Liga del mundo. Reconoce que no los cambia por nada, ni por el ansiado oro olímpico que se le resiste como único ochomil aún no coronado. Pero cuantitativamente y por el esfuerzo que ha requerido, es su capítulo con la selección española el más epatante.
Había sido un jugador de rotación en las categorías inferiores, en la nómina júnior que osó derribar al gigante estadounidense en la final lisboeta de 1988. En ese grupo germinó la semilla de una generación magnífica que ha logrado perpetuarse dos lustros después. Pau es el estandarte, junto a Navarro y Reyes. Los demás se han quedado por el camino de la selección.
Los padres del clan Gasol, Agustí y Marisa, no imaginaban que camino de los 120 partidos como internacional, el mayor de su saga iba a convertirse en un icono, capaz de ganar incluso sin jugar, cual Cid Campeador. Sucedió en Saitama, Japón. 3 de agosto del 2006. Pau lo dio todo, pero el tobillo le jugó una mala pasada. Sus compañeros activaron la casta y tumbaron a Grecia.
En dos ocasiones ha declinado la estrella de España defender el pabellón patrio y en ambas la frustración cargó el equipaje en el regreso del Europeo de Serbia 2005 y del Mundial de Turquía del año pasado. En el camino, una de cal y una de arena. Con la inercia del título de Saitama, España jugaba en casa en el siguiente Europeo. Kirilenko alzó al cielo madrileño el trofeo que reconocía a Rusia como mejor equipo continental. De Pau fue la bola de partido, pero no pasó por el aro.
La reivindicación llegó en los Juegos de Pekín. Plata con aroma dorado tras tutear a Estados Unidos.