Hay que empezar a levantarse

DEPORTES

22 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

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as lágrimas blanquiazules inundaron Riazor. Lo que parecía imposible, sucedió. El Dépor se fue a segunda. Atenazado por los nervios, presa del pánico, los blanquiazules no fueron capaces de vencer al Valencia, a un maldito Valencia, a un club que jamás saldrá de la leyenda negra del deportivismo. Los ches birlaron una Liga al Dépor y ayer asestaron una puñalada mortal al corazón blanquiazul en una demostración de que el destino puede ser cruel hasta el infinito. Lo hicieron desde la limpieza, pero lo hicieron.

Todos pensábamos que la necesidad de victoria sería un argumento más que suficiente, que la entrega de una afición ejemplar que adora a sus colores, marcaría el primero. Tampoco fue suficiente. Ni el sentimiento, ni el amor al escudo, se tradujeron en un gol, en un solo balón que superara a César, el heredero del también maldito González.

Ahora queda digerir el tremendo mazazo que es bajar a Segunda. Reflexionar sobre todo lo que ha pasado este año. Llorar hasta que no queden lágrimas, maldecir y gritar de rabia. Y después, levantarse, como los grandes. Porque ya queda un día menos para regresar a Primera División. Para volver al lugar que nunca mereció perder. Más que nunca, en la derrota, aúpa Dépor.