Pasarón certificó ayer el descenso del Pontevedra a Tercera División. El club del Lérez, tras ser goleado por el Guadalajara (1-5) pasa así, un año después de luchar por el ascenso a Segunda División, a bajar a la última categoría del fútbol nacional, en la que no militaba desde hace 27 años. De esta manera, la entidad granate sigue el camino que hace tres ejercicios recorrió el Ourense y el pasado el Racing y el Compostela (este último bajó a Preferente por mantener deudas con jugadores).
Cuatro históricos del fútbol gallego que no hace demasiado realizaban destacadas temporadas en Primera y Segunda División y ahora se ven condenados a jugar solo por campos de la comunidad gallega.
Hace solo tres campañas, las siete principales ciudades de Galicia (A Coruña, Lugo, Ourense, Pontevedra, Santiago, Ferrol y Vigo) tenían representación en la Segunda División B. De esos, cuatro han descendido, si bien Racing y Ourense aspiran a regresar esta temporada.
A estos clubes que han ido abandonando progresivamente la división de bronce del fútbol nacional los unen los problemas económicos. Salvo el Racing de Ferrol que puede presumir de cierto saneamiento, el resto han estado señalados, en un momento u otro, por los impagos.
El Compos descendió dos veces a Preferente por deudas con futbolistas, el Ourense se acogió al concurso de acreedores y el Pontevedra, esta misma temporada, ha estado varios meses sin pagar a sus jugadores, que incluso amenazaron con no presentarse a jugar, escribiendo así un nuevo capítulo fúnebre para el fútbol gallego.