El Celta respira. Y Eusebio también. De nuevo la visita del Cádiz fue balsámica. Dos arreones en un tedioso partido fueron suficientes para ganar, aunque con el corazón en un puño. Los cadistas respondieron al tempranero gol de Dani Abalo al aceptar otro regalo de la zaga celeste y tan solo el empuje de López Garai salvó a los vigueses del bochorno en el segundo acto. Sentenció Michu para que Balaídos respirase aliviado.
A los cuatro minutos Dani Abalo levantó las manos al cielo pidiendo perdón. No había cometido la enésima falcatruada del equipo en los últimos tiempos. Imploraba misericordia de la afición después de firmar un tanto antológico. Prolongación de Oriol, control de balón y vaselina para superar a Dani.
Fue lo mejor con diferencia de un primer tiempo con tintes de tostón, pero también de tarde relativamente plácida para los vigueses. El Cádiz apenas dio señales de vida. Tan solo en un par de deslices de Botelho -el que más desentonó- en la banda izquierda. Lo demás vestido de celeste fue pragmatismo en estado puro. El doble pivote dio consistencia al retocado dibujo táctico -al final fue un 4-2-3-1-, Michu se adaptó con corrección al carril zurdo y Oriol demostró ser un delantero boya de primer orden. En su debut como titular en el primer equipo ganó todos los balones aéreos, los repartió con sentido y presionó como nadie.
El segundo tiempo comenzó con regalos. El primero no lo aprovecharon tres jugadores cadistas en el segundo palo tras un córner. Pero el central De la Cuesta aceptó la invitación en el segundo saque de esquina. Entró solo y cabeceó a placer el empate.
Fue el detonante para que el Cádiz se lo creyera. Los andaluces adelantaron líneas, buscaron la espalda al Celta, se hicieron con el control del partido y comenzaron a visitar los dominios de Yoel ante un Celta a la deriva, descolocado y descosido.
Pero este plantel céltico que muchas veces parece un equipo sin alma tiene a López Garai. Y la casta del vizcaíno fue suficiente para levantar al muerto. Él se inventó, con inteligencia, un pase atrás en una de las contadas llegadas al área rival y Michu con un gol salvó los muebles.