Jahlil Lavodrama, hijo del mítico jugador del OAR, luce con 1,90 como el máximo goleador del Racing infantil, pero ya prepara su regreso al deporte de la canasta
13 abr 2010 . Actualizado a las 13:08 h.Tiene planta de pívot, pero le tira el fútbol. Sus 190 centímetros le impulsan para el juego aéreo más que para el rebote. Y el pasado de su padre le emparenta con el deporte de la canasta. Jahlil Lavodrama, hijo de Anicet, el mítico jugador del OAR Ferrol, triunfa por ahora como ariete. Con 14 años, es el pichichi del Racing infantil, que acaba de ganar la Liga local y pelea por el ascenso a la Gallega, aunque prepara su vuelta al baloncesto.
«Siempre le llamaron el fútbol y el yudo. En cierto modo me sorprende que la gente siempre le pregunte por qué no juega al baloncesto. Un niño tiene que elegir lo que más le guste, sin más. Mis padres no jugaban al baloncesto», explica Anicet Lavodrama. Jahlil fue probando allá donde él quiso. Deportes de combate, atletismo de velocidad, juegos de equipo... También formó parte de la selección ferrolana de fútbol sala. E incluso pasó durante un tiempo por el baloncesto, en el Compañía de María ferrolano hace cinco años, pero no le atrapó.
«Evitar cualquier contacto»
«Desde pequeñito el fútbol fue lo que más me gustó. Mis padres me dieron la oportunidad de escoger siempre lo que me atraía», explica el chaval, que saca la cabeza a sus compañeros de equipo. Delantero o extremo izquierdo, tiene que medirse, porque los árbitros vigilan sus movimientos. «No me gusta hacer faltas. Con mi cuerpo, los árbitros piensan que si me acerco un poco ya es falta. Tengo que evitar cualquier contacto», añade Jahlil.
«Juega en el Racing, que para mí es como si jugara en el OAR, otro símbolo de Ferrol. En sus diferentes clubes y deportes siempre ha tenido la suerte de contar con buenos entrenadores», indica Lavodrama.
Su actual preparador, Nacho García, está encantado con la aportación del techo de uno de los equipos infantiles del Racing. «Físicamente, es muy superior al resto. Paradójicamente, por su carácter tranquilo, quizá le falta agresividad para atreverse a ir más de cabeza y sacar ventaja de su estatura. Y también es muy coordinado para su altura. Rápido, tiene una buena zurda. Marcó 21 goles en 22 partidos de liga regular», resume el técnico. «Llevo 26 en total», matiza Jahlil.
«Su zancada se nota mucho»
«Crece a tirones y eso conlleva problemas a la hora de volver a coger la coordinación. Pero tiene buenas maneras. ¿Delantero tipo Zigic? Jahlil es más habilidoso. Tiene un buen regate en largo después de hacer una bicicleta. Su arrancada y su zancada se notan mucho en esta categoría. Luego, al ser más corpulento que otros, se corta bastante a la hora de meter el cuerpo y demás», coincide Javier Fernández Pita, coordinador de la escuela de fútbol del Racing.
Aunque ayer acudió junto a su madre, Charo, puntual al entrenamiento en los campos artificiales de A Malata, Jahlil, inquieto, ya tiene nuevos planes. «Ya estoy empezando los entrenamientos con el Tirso de Molina [por el que pasaron otros referentes del OAR como Miguel Loureiro], porque el año que viene voy a jugar al baloncesto», añade el infantil. El fútbol perderá un punta con planta de pívot, y el baloncesto recuperará un apellido que está ligado a la época dorada del deporte de la canasta en Ferrol.