Gómez Noya salta por los aires

DEPORTES

Una espectacular caída en Londres deja al gallego casi sin opciones de revalidar su título de campeón mundial

18 ago 2009 . Actualizado a las 12:35 h.

El título mundial del triatlón se discutía ayer en Hyde Park en un nuevo capítulo del duelo entre el defensor, Javier Gómez Noya, y la sensación del año, el británico Alistair Brownlee. Un grupo de doce unidades iba lanzado sobre la bicicleta, y el ferrolano, atento a cualquier movimiento, consciente de su punto dulce de forma en este momento de la temporada -con series a 2.40 el mil-, saltó a un ataque. Un mal apoyo, al salirse la cadena de su bici, acabó con sus huesos en la carretera y le dejó medio cuerpo quemado por las rozaduras. ?Tuvo que retirarse y ve como se complican sus opciones tras la victoria de Brownlee en Londres, su cuarto triunfo del año. «Estoy hecho un cromo. Tengo muchos sitios con heridas y vendas: en la espalda, el brazo derecho, la pierna derecha y el codo izquierdo», explicaba resignado ayer a media tarde, ya desde su hotel de concentración en la capital británica, donde se disputó la antepenúltima prueba de las series mundiales, en las que ahora es cuarto.

Gómez Noya llegó en su «mejor momento de forma de la temporada». En la sexta vuelta del segmento de ciclismo, se produjo su accidente. «Hubo una arrancada fuerte, me puse de pie, se salió la cadena, perdí el control, caí al suelo y fui rodando», explica el ferrolano.

«Iba a 50 por hora, con viento a favor. Al descolocarse la cadena, dio con la pierna en vacío y salió por delante de la bici», añade su entrenador, Omar González. El triatleta gallego se retiró y esperó a un lado del circuito, en pleno Hyde Park, hasta que fue conducido a un pequeño «hospital de campaña». «Al ver que no había perdido el conocimiento y que no tenía nada roto, me limpiaron, me vendaron y me llevaron a otra zona, en la que repitieron otra vez todos los pasos. Luego me fui por mi propio pie porque parece que no hay nada roto», explica Gómez Noya.

Once horas a Japón

El próximo fin de semana le espera otra competición en Yokohama (Japón), la última antes de la gran final del calendario que pone en juego su título mundial. Por eso afronta hoy un viaje en avión de once horas a Tokio. «Lo más complicado va a ser el descanso, porque tengo muchas quemaduras, y las dificultades para entrenar la natación, ya que el agua no es buena porque humedece las heridas», indica.

Su equipo pretende suplir el trabajo en la piscina por ejercicios específicos en el gimnasio y tareas con gomas. Pese a todo, espera plantar batalla en Japón: «En una semana no voy a perder la forma. Me preocupa más el descanso».

A por el podio final

El ferrolano ya no depende de sí mismo para revalidar el título mundial -puntúan los cuatro mejores resultados de cada triatleta más la final de Gold Coast (Australia) en septiembre-, porque Brownlee completó ayer su cuarto título. «El campeonato es ahora casi imposible. Intentaré asegurarme el podio. Él se lo merece y casi lo único que le puede apartar del triunfo final sería una caída o un contratiempo que no le deseo», añade Gómez Noya.

En Hyde Park, los favoritos fueron cayendo por percances, y Brownlee triunfó en casa y se cubrió de gloria en el recorrido que acogerá los juegos llímpicos dentro de tres años. Además de la caída de Gómez Noya, el australiano Brad Kahlefeldt también sufrió un extraño contratiempo, ya que, en la transición del lago Serpentine a la bicicleta, pisó descalzo un clavo que le perforó hasta el hueso del talón, mientras que el estadounidense Jarrod Shoemaker también se cayó. «Se lo pusimos todos en bandeja», lamenta Gómez Noya. «Ha sido una carrera estrambótica, rarísima», confirma José Ángel Rioseco, su ex entrenador.

Aunque ahora figura en el cuarto lugar de la clasificación provisional del Mundial, Gómez Noya cuenta con un resultado menos que los alemanes Maik Petzold y Steffen Justus, que ocupan el segundo y el tercer lugar, respectivamente.