Si los coruñeses se encuentran con la horma de su zapato, tendrán que hacer reajustes en las marcas
25 mar 2008 . Actualizado a las 10:26 h.El sistema 5-4-1, con tres centrales y dos laterales de largo recorrido, es la tabla salvadora a la que se asió Miguel Ángel Lotina en medio de la tempestad. Pero no ha sido el único. Agarrado a ese mismo pecio aparece ahora otro viejo conocido del fútbol español, Javier Clemente, que visitará Riazor el domingo (19 horas, p.p.v.) al frente de un Real Murcia que lucha por mantenerse a flote en Primera División.
Si el Rubio de Baracaldo apuesta de nuevo por el 5-4-1 y su defensa de cinco hombres, como hizo en Huelva ante el Recreativo, el público coruñés asistirá en Riazor a un partido único, el primero de la temporada en toda la Liga con diez defensas en el campo desde el inicio y cuatro hombres de banda en vez de ocho. Los carriles serían autopistas para Manuel Pablo y Filipe, y los atacantes tendrían más dificultades para encontrar espacios en las áreas.
Y es probable que así suceda, aunque no seguro. En el cuerpo técnico del Deportivo tienen dudas sobre cómo jugará el Murcia en A Coruña, y tampoco el equipo rojillo ha dado pistas aún de sus intenciones.
Nada más llegar, Clemente, que heredó el paño de lágrimas que le dejó Lucas Alcaraz, apostó en su debut por la continuidad del 4-4-2 y los veteranos del equipo, y se llevó el primer palo: 0-3 para el Getafe en la Nueva Condomina.
Entonces cambió el discurso, castigó a la vieja guardia y apostó por los jóvenes y un férreo 5-4-1. Y se llevó el segundo palo: 4-2 en Huelva. Atrás alineó (de derecha a izquierda) a De Coz, Mejía, Arzo, Ochoa y Peña.
A pesar del revés le gustó el invento y trató de mantenerlo para su tercera intentona, convencido de que el asunto iba mucho mejor. Pero se encontró con seis bajas, entre ellas las de Arzo, De Coz y el pivote defensivo, Pablo García, así que no le quedó otra que un resignado retorno al 4-4-2. Y para su asombro se encontró con un partidazo y un contundente 4-0 al Espanyol.
Ahora que recupera a la gente de atrás para el partido contra el Dépor, Clemente no sabe si insistir con la línea de cinco o dar continuidad a la fórmula del éxito, aunque en Murcia sospechan que puede pesar el hecho de jugar fuera en una nueva apuesta por el 5-4-1.
El problema para el Deportivo es evidente. Suceda lo que suceda al final, Lotina tendrá que trabajar toda la semana con esa doble posibilidad y preparar a sus jugadores para recibir a un equipo que puede jugar como el suyo, sorprender con el 4-4-2 o incluso alternarlos en el partido.
El preparador vizcaíno ha reconocido sin ambages que el Deportivo se ha estado beneficiando de las dudas que un sistema de juego diferente siembra en el rival. Muchos equipos que se han enfrentado a los blanquiazules se han desajustado y despistado en el campo frente a la inusual línea de cinco, muy frecuente en los años noventa.
Por eso los coruñeses pueden encontrarse el domingo con la horma de su zapato y con la dificultad de atacar a un rival desconcertante por una disposición en el campo contra la que los jugadores del Deportivo no están habituados a jugar. El 5-4-1 del Murcia implicaría reajustes en las marcas y, sobre todo, en las coberturas.