El Dépor también tiene su pócima

DEPORTES

Los técnicos y médicos del club emulan al endocrino sevillista Antonio Escribano y orientan la dieta de sus futbolistas varias veces por semana, bajo pena de multa

28 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La estrategia, en la pizarra. Pero también en el estómago. Porque el futbolista de hoy corre mucho tras la pelota y la toca poco. Por eso, los kilos de más le convierten en un ser lento que encima llega cansado a su medio minuto de gloria. Es decir, la diferencia entre alcanzar ese pase de gol o esa pelota que botará sobre la línea. Miguel Ángel Lotina y los técnicos y médicos del Deportivo lo tienen claro. Por eso, en el vestuario blanquiazul hay dos encerados. Uno, con el 5-4-1. El otro, con el peso ideal de cada componente de la plantilla y un aviso para navegantes: «Superarlo reiteradamente puede acarrear sanción económica».

Tras la etapa de Irureta, definida por la libertad alimentaria, Caparrós se convirtió en chef del Dépor. Trascendieron, entre otras cosas, las pizzas pospartido foráneo en el autobús. Con Lotina, todo está más definido. El pionero en estos asuntos es, precisamente, el endocrino del Sevilla, próximo rival deportivista: Antonio Escribano.

En el Dépor, los jugadores solo comen juntos cuando están concentrados. Existe un bufé diseñado por los médicos. Después, el control se basa en las tres mediciones de peso más una de pliegues de grasa que se hacen cada semana. No importa si un futbolista gana más peso porque aumente su musculatura. El secreto está en la grasa. El médico blanquiazul, Carlos Lariño, desmenuza la receta del éxito. «En la dieta debe haber un 60% de hidratos de carbono (los azúcares del pan, arroz y pasta); un 20% de proteínas (carne y pescado); y otro 20% de grasas (salsas, mayonesa, aceites refinados, bollería)».

La prescripción es personalizada. «A alguno le damos magdalenas en el desayuno. Y otros como Wilhelmsson o Lafita en pretemporada, tienen un peso normal, pero poca masa muscular. Chippen, por ejemplo, no pagará sanción económica, pero nos interesa que gane peso. Y le decimos, "aunque te apetezca comer pasta, cénate un filete a la plancha o un pescado con patatas"», explica Lariño. Además de los consejos, por si acaso caen en saco roto, los médicos deciden pasar a la acción: «También les damos un suplemento de creatina, dos cucharadas antes de los entrenamientos, y tres dosis de aminoácidos cada ocho horas a lo largo del día. Para ganar masa muscular y para que no se pasen con la carne o el pescado».

Esto, en cuanto a las proteínas. Pero lo que importa de verdad son los hidratos de carbono, «la gasolina» como define Lariño. El médico explica que el cuerpo del futbolista, en un entrenamiento a pleno rendimiento, comienza por quemar la glucosa. «Cuando la agotan mueven sus depósitos de grasa, y después van a las proteínas, queman músculo», describe. Por eso, argumenta, es tan importante que la reserva de grasa no se convierta en un lastre.

Papillas y menús

En el Deportivo no se le facilita a la plantilla una lista con las dosis exactas de cada alimento que debe consumir cada futbolista. «Eso lo hacen los nutricionistas; nosotros somos médicos», defiende Lariño. Pero sí opina acerca de que los jugadores del Sevilla almuercen en el vestuario tras los entrenamientos. «Es importante comer justo tras el esfuerzo. Entonces, deben tomar glucosa. Hay que reponer esos depósitos. Nosotros no les hacemos comer de plato, pero les damos fruta, que además es hidratante. Piña, melón, sandía, claudias, ciruelas, mandarinas, peras, todas las que tienen una gran cantidad de agua y de vitaminas», explica. Cuando el Deportivo juega lejos de Riazor ya no cena pizza con cerveza, sino ensalada de pasta (en el chárter, si lo hay) o sándwich mixto, fruta y bebida.

También desmitifica la papilla de Escribano . «Los deportistas, sobre todo los extranjeros, descuidan mucho la dieta y la papilla es un modo de maquillar el alimento que aporta vitamina C, glucosa y agua. Nosotros a este alimento del intermedio de los partidos le damos forma de bebida isotónica, para que lo absorban enseguida. Lo elaboramos con sales minerales, glucosa y agua. Es la gasolina para la segunda parte», zanja.