Robert Joseph, la nueva perla del Basquet Coruña

María Varela

DEPORTES

El pívot haitiano deberá marcar las diferencias en la nueva LEB Bronce

12 sep 2007 . Actualizado a las 11:27 h.

A dos semanas de que el Basquet Coruña comience su andadura en la recién creada LEB Bronce, el equipo ya ha encontrado una nueva estrella, y su nombre es Robert Joseph.

Sus 2,04 metros de altura y una envergadura de escándalo (2,12 metros) avalan a este pívot nacido en Haití, que llega con las credenciales de saberse el elegido. Antonio Pérez, su entrenador, no se corta a la hora de reconocerlo: «Cuando supe que jugaríamos en la LEB Bronce, la primera llamada que hice fue para ficharlo».

Para muchos desconocido, el pívot haitiano vivió su momento de gloria en el 2001, cuando batió el récord de tapones de la Liga Universitaria estadounidense. Sus escalofriantes números fueron de 242 bloqueos en 35 partidos, una media de casi 7 tapones por encuentro que lo llevaron a superar la histórica marca de David Robinson, miembro del Hall of Fame e integrante del Dream Team que ganó el Oro en Barcelona.

Su hazaña le valió un hueco en la prensa americana, protagonizando un número del Sports Illustrated . Él mismo se refiere a esa etapa como su «época famosa». «Veía una entrevista con mi foto y decía... ¡si soy yo!», recuerda entre risas.

Mala «pata»

Con un futuro prometedor, su paso por la liga filial de la NBA no fue todo lo fructífero que él esperaba. Se decidió entonces por saltar el charco e inició un periplo por diversos equipos menores de nuestro país, pero cuando parecía que su carrera comenzaba a despegar sufrió una rotura del tendón rotuliano, la lesión más temida por los jugadores de baloncesto, de la que aún hoy, dos años después, no está recuperado al cien por cien. Sin embargo, desde su llegada a A Coruña, cuatro sesiones al día, dos con el fisio y dos con la plantilla, lo están devolviendo a su mejor forma.

Calidad humana

A pesar de sus condiciones atléticas y de la genética que le convierten en prototipo ideal para jugar al baloncesto, Joseph destaca por su calidad humana. «Es un jugador americano atípico», dice el entrenador. «En la cancha no escatima esfuerzos con sus compañeros y no se enfada si no le pasan el balón», añade Pérez a la lista sin fin de virtudes del haitiano, a la que hay que sumar su capacidad de trabajo, la inteligencia, intuición y una gran capacidad intimidatoria. Asimismo, su integración en la ciudad y con la plantilla está siendo inmejorable.

Los piropos no se le suben a la cabeza y no se lo tiene creído. Prueba de ello es que este verano rechazó ofertas por jugar en A Coruña. ¿La razón? Joseph lo tiene claro: «Porque aquí me siento en familia».