El portero Oliver Kahn, capitán del Bayern Múnich, lamentó ayer su comportamiento en el control antidopaje al término del partido de vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones, un acto de contrición que realiza antes de que se reúna mañana la comisión disciplinaria de la UEFA. «La forma en que expresé mi frustración no fue buena, lamento lo que pasó», admitió Kahn, que junto con su compañero el brasileño Lucio es objeto de un proceso disciplinario de la UEFA por haber «faltado a las reglas de la buena conducta». «Lo que pasó no debía suceder, por eso quiero pedirle disculpas al médico», explicó. «No pude dar mi orina hasta dos horas después del partido: era casi la una de la madrugada, después de un partido tan decisivo y con tanta tensión siempre me cuesta», añadió el portero bávaro. «Cuando por fin di mi muestra de orina al doctor y me dijo que tenía que darle otra porque él no había estado presente la primera vez, me enfadé porque estaba cansado, irritado y frustrado», añadió el portero de 37 años. Confiado El jugador no cree que la UEFA vaya a castigarle: «He disputado más de cien partidos de Liga de Campeones y nunca me han suspendido, así que parto del principio de que jugaré contra el Milan», concluyó. El Bayern jugará contra el equipo italiano los días 3 y 11 de abril en cuartos de final de la Champions.