Arabia Saudí servirá de banco de pruebas para conocer la profundidad del banquillo de Luis Aragonés, que ha apostado por Cañizares para la portería
22 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Con todas las miradas puestas en los octavos de final y en los posibles rivales para ese cruce a vida o muerte, España juega esta tarde (16 horas, La Sexta y Cuatro) un partido que sería un puro trámite carente de interés si no fuese en un Mundial. Cuando a uno le observa todo el planeta, siempre se juega algo. En este caso, se podría decir que la selección española, cuya portería será defendida por Cañizares en una decisión de Luis Aragonés que ha generado bastante controversia, se juega el orgullo. Los futbolistas que saltarán al campo, suplentes todos ellos en los dos partidos anteriores, se jugarán su prestigio. El gran aliciente del choque, de hecho, no es otro que comprobar la verdadera profundidad del banquillo español: cuántos están en disposición de ponerle las cosas difíciles al seleccionador, como él mismo reclamó en la rueda de prensa que ofreció al llegar a Mannheim, y cuántos están condenados a interpretar un papel secundario. Y todo ello, por supuesto, pensando en el partido de octavos; en un duelo crucial para el cual Aragonés, según confesó, ya tiene elegido el traje, pero todavía no la corbata. Ésta dependerá del rival que toque en suerte (Suiza, Francia o Corea) y, desde luego, del rendimiento que ofrezcan hoy una serie de futbolistas a los que Luis Aragonés examinará con lupa. Uno de ellos será Raúl, que jugará los primeros 45 minutos y dejará su sitio a Villa tras el descanso. Animado tras su decisivo gol ante Túnez, el capitán de la selección quiere recuperar su sitio en el once. Sabe que el puesto de Luis García, un futbolista impredecible que pasa de repente del protagonismo más absoluto a un preocupante estado gaseoso, está en entredicho. Otros internacionales con posibilidades de reivindicarse son Cesc, Joaquín y Reyes. El primero estuvo espléndido ante Túnez y los dos sevillanos pretenden demostrar a Luis que las bandas también pueden ser un arma a explotar y no una solución de emergencia. A por el empate Arabia Saudí, el rival de turno, reconoce la superioridad de España hasta el punto de verla como una de las favoritas del torneo y firmaría un empate pese a que matemáticamente aún tiene una remota opción de clasificarse. Al Kahtani y Al Jaber son sus dos referencias.