Sileshi le acompañó en el podio, pero el keniata Mosop impidió el triplete etíope Un final demoledor basta a Bekele para cumplir el guión en 10.000 metros.
08 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Kenenisa se anotó el 10.000 con suspense, pero casi sin sudar. Al rey Bekele le bastó con un par de tirones y su explosión final característica para colgarse su segundo oro mundialista. Tanta era su supremacía en la carrera, que invirtió gran parte del tiempo en mirar el retrovisor en busca de dos camisetas verdes que le acompañasen en el podio, pero a diferencia de París no hubo triplete para Etiopía. Cumplió Silhine Sileshi al colgarse la plata, pero el keniata Moses Mosop le birló el bronce a Dinkesa Negera, el más lento de los tres. Nunca se sabrá si la embajada etíope no pudo con el pelotón o decidió jugar con el. Ayer no demostraron la hegemonía mundial que recogen sus gestas, pero incluso en medio de esa duda fueron los grandes protagonistas con la ley del mínimo esfuerzo. Tanto fue así, que Kenenisa viajó de tapado en el vagón principal hasta bien superado el quinto kilómetro mientras su guardia pretoriana consentía las escaramuzas para la galería de japoneses y americanos importados de Somalia y Eritrea. Fue el escudero Sileshi -condenado a vivir toda una vida a la sombra de Bekele- el encargado de poner orden en la segunda parte de una carrera que a medida que iba consumiendo metros incrementaba el ritmo. Su primer tirón cubrió de elásticas verdes la cabeza de la carrera. No era nada extraño. En ocasiones precedentes era el aviso para enviar el ataque lejano y demoledor de los etíopes. Pero en Helsinki, bajo la persistente lluvia, no fue así. Los keniatas y qatarís de adopción lograron reagruparse. Quizás fue una especie de efecto óptico, pero al menos hubo carrera hasta que a falta de doscientos de metros Kenenisa se colgó a media Etiopía a sus espaldas para dar el arreón definitivo. Sileshi, el único que había podido relevarle, siguió su espalda sin pestañear, pero Dinkesa Negera Abebe, por más que el campeón mirase a su retrovisor no pudo enganchar y dejó a Etiopía sin un triplete. Mosop obró la pequeña venganza keniata. De la Ossa Por detrás, casi medio minuto después y en la décima posición llegó Juan Carlos de la Ossa. El español se quedó a cinco segundos de su marca personal pero fue capaz de situarse como el mejor fondista no africano, todo un logro.