El canterano quiere forzar su regreso y estar presente en la cita crucial ante el Lleida después de un mes y medio de ausencia
13 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Borja Oubiña, alias el «mariscal», vuelve. Es como cuando el Cid salió montado en Babieca para evitar la toma de Valencia. Una forma de ahuyentar al enemigo y de dar fe a sus tropas. La esperanza renace en el celtismo con su regreso. El jugador explicó ayer su estado y que ésta decisión ya venían meditándola antes de ver la transcendencia de este compromiso. «El míster ya quería que jugase unos minutos ante el Éibar, antes de saber que iba a pasar todo esto. Me apetece mucho ante esta situación. Si los médicos me dan permiso, no tengo ninguna duda». Las ganas de estar presente en el partido en tierras catalanas prevalece sobre sus problemas físicos, pero aclaró que «quiero jugar. Si no tengo molestias, estaré como uno más. No he entrenado con el grupo, llevo tres o cuatro semanas trabajando por mi cuenta». La motivación extra puede jugarle una mala pasada como ya le sucedió ante el Cádiz y el Valladolid. «Es evidente que tengo muchas ganas. El nivel de exigencia es el que me dirá como estoy. Está claro que me van a cegar mis ganas pero tengo claro que sin molestias quiero estar. Si tengo problemas, sería mejor que entrase otro. Lo que quiero es darle una baza más al entrenador y que luego decida». Oubiña aseguró que espera que su equipo gane el próximo sábado y de, este modo, le haga un «favor» a la Federación Española, a quien recordó las consecuencias que trajo el intento de descenso administrativo del equipo celeste en el año 1995. «Es curioso. Se están tomando decisiones a nivel popular. Los tribunales de justicia nos darían la razón, pero para evitarle un problema a la federación y a todo el pueblo español lo mejor es que ganemos esta semana y se olvide todo esto». Fue más allá al recordar todo lo que puede desencadenarse si los celestes no suben en esta jornada. «Estamos pagando ahora en Segunda aquella Liga de 22 en Primera y no creo que esto a la federación le interese otra vez. Por eso lo mejor es que todo quede arreglado desde ya con el Celta ascendido». Sobre el estado anímico en el que ha encontrado a sus compañeros después del varapalo de estos días comentó que «cuando ganas algo como un ascenso y luego ves que te lo quitan, te entra un poco de bajón. Recuperar el espíritu competitivo cuesta. Lo mejor que podemos hacer es pensar que no estamos ascendidos para ganar esta semana».