Pitido final bajo amenazas

Kiko Novoa ESTOCOLMO

DEPORTES

Harto de violencias hacia su persona, el colegiado sueco pone fin a su carrera para dedicarse a su empresa «Tres amigos», que gestiona junto a sus dos asistentes de banda

13 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Desde que Terror Tommy , un enloquecido aficionado del Djurgården, descendiera de la grada para asestarle un patadón en la espalda ha llovido bastante. Mucha agua y dolorosas críticas. Eso fue en 1995, en un partido de la Liga sueca. Pudo recuperarse. Frisk en sueco significa precisamente eso, estar «sano». Quizás su dilatada experiencia como agente de seguros de la Folksam, una de las más importantes empresas suecas del sector, le ha servido para lidiar con los reveses del fútbol. Pero ahora todo se acabó. Anders Frisk ha anunciado que abandona el fútbol. Dice que no se atreve a dejar solos a sus hijos tras las amenazas que recibe desde el partido entre el Barcelona y el Chelsea, el 23 de febrero, cuando expulsó al marfileño del conjunto inglés Didier Drogba y fue acusado por Mourinho de haber instigado un amaño con Rijkaard durante el descanso. «Durante estos quince días, los peores de mi vida deportiva, me he sentido como una presa de caza», denuncia. Anders Frisk, de 42 años, derrapa en la última curva, a tres años de desconectar del fútbol como era su intención. Y tiene motivos suficientes para descabalgarse. Desde el año pasado, su trabajo se ha convertido en un azote de polémicas que le sorprende a cada paso y en cada campo, sin piedad. Todo comenzó en la Eurocopa. Holanda cae derrotada en semifinales ante la anfitriona Portugal. Ese día, Frisk anuló un gol a los holandeses, que Van Nistelrooy criticó hasta hartarse y le acarreó la suspensión de dos partidos. Lanzamiento de moneda Meses después, el sueco suspendió el partido de Liga de Campeones entre el Roma y el Dínamo de Kiev tras recibir el impacto de una moneda que le produjo una herida. «No volveré al Olímpico en mi vida», llegó a decir. La UEFA dio por perdido el encuentro al equipo romano por 0-3 y cerró el campo durante dos partidos. Sin embargo, Claudio Ranieri, por aquel entonces entrenador del Valencia, enfadado por la actuación de Frisk en el partido ante el Bremen justificó que «le hubiesen abierto la cabeza» en Roma. La traca del tortuoso 2004 llegó en un partido en su Suecia natal. Medio ciento de faltas señaladas y la expulsión del ídolo local provocaron la ira de un aficionado que se recorrió el campo del Helsingborg para sacudirle, por lo que Frisk tuvo que salir escoltado por la policía. Este apasionado de las películas Cinema Paradiso y El Padrino , que domina tres idiomas (sueco, inglés y alemán), fue futbolista del Johannebergs de Gotemburgo, pero necesitaba sentirse juez y observado, por lo que decidió dedicarse al arbitraje a los 15 años, hasta alcanzar la élite sueca en 1989 y la internacionalidad en 1991. Una hernia discal le retiró temporalmente de los campos en 1998, pero volvió con fuerza, considerado como uno de los mejores de Europa, y arbitró la final de la Eurocopa del 2000, que califica como el «mejor momento» de su carrera por una curiosa razón: «El gol de Trezeguet en la prórroga evitaba los penaltis». Cierto, suponía el 2-1 de Francia ante Italia en el minuto 104. La última vez que Frisk pisó Galicia fue en Balaídos, en la Liga de Campeones. El Celta de Antic perdía ante el Arsenal (2-3) y dejaba muy difíciles las aspiraciones gallegas, a pesar del partidazo, en aquellos octavos de final de febrero de 2004. El Deportivo se encontró con el sueco esta temporada en Anfield, contra el Liverpool, donde el equipo de Javier Irureta empató sin goles. Circula por Suecia una intensa leyenda negra que pesa sobre las espaldas de Frisk, casado por dos veces y padre de tres hijos. Las historias de prostitución y festejos hoteleros sirven de chascarrillo entre sus detractores. Ahora, el rubio colegiado, arbitrará una empresa dedicada a la importación vinícola, de nombre comercial español, Tres amigos , de la que comparten sociedad sus dos jueces de línea, también suecos. Una maldad más. El viernes dijo a un diario sueco que le gustaría ser recordado para la historia como una persona «sin miedo para tomar decisiones controvertidas».