Considera que fue «subjetivo, injusto y alterador del espíritu del vestuario»
19 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Las palabras de Walter Pandiani a La Voz afectaron de forma directa a la línea de flotación de la filosofía de trabajo de Javier Irureta, acosada por la tempestad de los malos resultados. Por eso, el técnico afirmó ayer públicamente que solicitará al club deportivista un castigo económico «y algo más» para el delantero uruguayo. «Y punto», zanjó. Pero la situación creada, por los delicados aspectos a los que aludió el ariete al criticar el método de trabajo de Irureta y la entrega de algún compañero, no tiene tan sencillo arreglo. Por eso, el entrenador del Deportivo aseguró que elaborará un informe «y supongo que abrir un expediente, pero solicitando un castigo económico, y aparte de eso, algo más». La razón, Irureta considera que las opiniones de Pandiani fueron «muy subjetivas, injustas y alteradoras del espíritu de un vestuario». «Como tal, se lo he manifestado (en una reunión que mantuvo con Pandiani en la mañana de ayer en su despacho de Abegondo) y él, evidentemente, reconoce algunas cosas», según explicó el irundarra. La situación no es baladí en tanto la página oficial de internet del Deportivo se hace eco de las intenciones de Irureta, algo que no había sucedido ni en el caso del cabezazo de Djalminha al técnico, en mayo del año 2002. Además, el preparador no quiso asegurar la presencia de Pandiani ante el Espanyol. «Ha entrenado, pero tenemos que hablar. Hablaré con el presidente», se limitó a decir el vasco, que se declaró «máximo responsable de todo lo que pasa en el vestuario». «Todo lo que haya sucedido o suceda, tiene un destinatario, que es la persona que ejerce esa función», agregó el entrenador. A pesar de todo, Javier Irureta insistió en dos ocasiones en que «en el vestuario del Deportivo hay una convivencia buena, aunque haya alguien que esté más o menos descontento y que pueda decir una cosa u otra». Paralelamente al modo en que actuó cuando fue agredido por Djalminha en Acea de Ama, Irureta se reunió ayer con Walter Pandiani, aunque no lo hizo con el resto del plantel. Al brasileño le obligó a pedir disculpas a sus compañeros y además solicitó para él una sanción económica, aunque en su día calificó el cabezazo de «un grave acto de indisciplina y una falta de respeto». En aquella ocasión, el consejo de administración se desentendió del conflicto asegurando que «los problemas del vestuario deben arreglarse allí. Irureta es el jefe en esa parcela y será el que deba tomar una determinación en ese sentido. El consejo nunca puede entrometerse». Ayer, Javier Irureta ratificó de palabra su autoridad sobre el control de la plantilla y volvió a pedir un castigo económico ante un acto que él considera reprobable. De nuevo, lo hará a través de un informe que trasladará a la Plaza de Pontevedra, aunque el técnico vasco no zanjó la cuestión emplazando al club y al jugador a mantener conversaciones futura sobre el particular.