Un crío entre pesas y mayores

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso FERROL

DEPORTES

MARÍA VILLAR

Brais Rodríguez, de 9 años, empató en el primer puesto del Nacional benjamín. El ferrolano aspira a la cuarta posición en el próximo Campeonato de España sub-15

18 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Brais Rodríguez tuvo ayer una jornada normal: colegio por la mañana, entrenamiento al mediodía, más clases por la tarde y cumpleaños antes de cenar e irse a la cama. El crío, ferrolano de sólo 9 años y unos 40 kilos de peso, es campeón de España benjamín de halterofilia. La próxima semana competirá con niños seis cursos mayores en el Nacional sub-15, que se disputará en Cabana de Bergantiños. Todo un paradójico prodigio en un deporte asociado a cuerpos fibrosos y muchas veces a excesos. Pero su caso también es singular porque las pesas le tiran por tradición familiar. Mima sus entrenamientos su abuelo, Pepe Meis, preparador, educador y lo que haga falta de muchos chavales del a veces maltratado barrio ferrolano de Caranza. Brais Rodríguez compartió hace unos meses el primer puesto en las jornadas nacionales de técnica, el equivalente al Campeonato de España benjamín. Los pesos los eligen los chavales y sus preparadores, los mismos con los que juegan habitualmente. Gana quien levante las barras con mejor estilo para el parecer de cinco jueces, aunque se descartan la mejor y la peor puntuación. Con 40,5 tantos, el crío de Caranza empató con un niño catalán y con el también ferrolano Daniel Martínez, de sólo 7 años. Este último crío, todo un talento, abandonó un futuro prometedor en la halterofilia y «ahora anda loco por el fútbol», comenta resignado Pepe Meis desde su reformado gimnasio en un semisótano. En total olímpico, 60 kilos Ante las ganas y el talento de Brais, sus padres y abuelo le llevarán a medirse con adolescentes. En el Campeonato de España de Cabana de Bergantiños competirá a ver quién levanta más peso, de manera excepcional. «No vamos a forzarle de ninguna manera. Le tenemos muy controlado tanto yo como las direcciones técnicas de las federaciones gallega y española. Si tiene un buen día, y levanta 25 kilos en arrancada y 35 en dos tiempos para sumar 60 en total olímpico, puede terminar cuarto de su categoría, la de niños de menos de 46 kilos», explica su entrenador. Brais Rodríguez pasa una horita en el gimnasio durante cinco días a la semana. «Entrena y juega. Con críos no se nos ocurre meterles caña, no sólo por su salud, sino también para no cansarles», comenta su abuelo. En España, unos 150 niños de entre 10 y 14 años están federados, según los cálculos del secretario general de la federación nacional, Mariano Lucas. ¿Supone un exceso que practiquen este deporte y compitan a tan temprana edad? El doctor Juan Francisco Marcos Becerro, vicepresidente honorario de la Federación Internacional de Halterofilia, diferencia dos tipos de actividades. «Desde los 6 años, se puede entrenar con pesas si lo supervisa un entrenador titulado, y también participar en competiciones de técnica. Es más, se trata de una práctica favorable para desarrollar el sistema motriz», asegura. Pero este experto, de la Federación Española de Medicina del Deporte (Femede), fija «los 15 años en niños y 14 en niñas, el momento en que completan su maduración ósea», como la frontera para competir como los adultos, «con máximos (intentar levantar el peso más alto que sea posible)». Marcos Becerro matiza que «el entrenamiento de fuerza, en sí mismo, es aconsejable en niños si se hace con especialistas». Precauciones Como recomienda la Federación Internacional, en España, hasta los 14 años sólo hay pruebas de técnica. Sólo a partir de los 15 se fijan competiciones para ver ya quien levanta más pesos, aunque algunos chavales se miden con los mayores de forma esporádica. El teléfono de la Federación Gallega de Halterofilia en A Coruña lo descuelga su presidente, Óscar Fernández. «Aquí todo está muy controlado. En la Europa del Este no les importaba meterle caña a los niños a los 14, para que fuesen campeones del mundo a los 19. No respetan nada, ni en los fármacos ni en los entrenamientos. No creo que los rusos, búlgaros o húngaros sean mejores que nosotros en nada. Pero abusan de cosas que nosotros aquí no conocemos ni queremos conocer», asegura.