El Breogán ha protagonizado la campaña menos brillante desde su retorno a la ACB El decimoquinto es el lugar más bajo en el que ha terminado en el último lustro
30 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Mantuvo la emoción casi hasta el final y los nervios de la afición a flor de piel durante la recta final de campeonato. Y no por los méritos logrados, sino por la preocupante situación por la zona baja de la tabla ante el acoso de los rivales más endebles de la Liga. En una de las campañas más exigentes de la historia de la ACB -el Fuenlabrada descendió con trece triunfos-, el Breogán sufrió un bajón escalofriante. Menos mal que todo se calmó tras el triunfo de Valladolid, el decimotercero. Las catorcer victorias finales le otorgaron la decimoquinta plaza, la peor posición del último lustro que ha pasado en la ACB desde el último ascenso. Tras un irregular final de Liga, la espectacular serie de cinco victorias que encadenaron los de Casadevall en la primera vuelta de campeonato quedaron en el olvido, a pesar de ser lo mejor de la campaña. Tampoco ya nadie se acuerda de la vibrante temporada que realizaron casi los mismos protagonistas hace menos de un año. En el baloncesto manda el día a día. Y el epílogo celeste ha sido triste -cinco derrotas seguidas-, aunque suficiente para seguir en la élite. Las causas de este irregular año habría que buscarlas en varios frentes. La plaga de lesiones que afectó a buena parte de la plantilla en momentos complicados no facilitó el trabajo celeste. Casadevall sudó para confeccionar un cinco inicial de garantías en canchas como el Saporta. Los resultados en el Pazo Universitario tampoco ayudaron; los lucenses terminaron el ejercicio con más derrotas que triunfos (8-9), y el bajo rendimiento de los extranjeros también influyó. Además de todo esto, la imagen mostrada por el equipo en algunos partidos, en especial en Tenerife, hundió aún más la moral de los jugadores, que ya estaba por los suelos. En fin, una temporada gris.