Las cinco medallas confirman los mejores augurios y aparcan la crisis en el atletismo nacional
31 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Clavado. España consiguió en París las cinco medallas vaticinadas por Odriozola para conseguir el aprobado mundialista y aparcar la crisis que amenazaba al atletismo español después de los últimos acontecimientos. Quizás el presidente no acertó en el reparto. Muy pocos contaban con Marta Domínguez, Javier Rey y Eliseo Martín. Paquillo estuvo en su papel y Lamela se colgó el bronce más decepcionante de su carrera. Y todo en un mundial que encumbró al desconocido Kim Collins como el nuevo rey de una velocidad en recesión, que deja en entredicho los dos oros de Kelli Withe y que personifica a las figuras de El Guerrouj y Bekele a sus grandes triunfadores. Cayeron dos récords del mundo. Los dos en marcha: Jefferson Pérez en 20 kilómetros y Robert Korzeniowski en los 50. España fue una selección ciclotímica en el mundial. Su perspectiva de la competición cambió a cada jornada. En ninguno de los nueve días el guión establecido se ajustó a la realidad para la selección. Ni el estreno, cuando los fiables Paquillo Fernández y Manolo Martínez abrieron el fuego competitivo. El de Guadix marchó hacia el oro para quedarse con una plata muy cara en una prueba que acabó con récord universal. Durante 15 kilómetros hizo una portentosa exhibición, después tuvo que ceder ante el empuje del campeón ecuatoriano. Manolo Martínez ni estuvo en la final. El madrugón parisino le apartó de la lucha en un inicio decepcionante. Eliseo, grande Eliseo Martín también se hizo grande en un día de claroscuros. Nadie podía pensar que un europeo podría colocarse en el coto cerrado del 3.000 obstáculos. El de Monzón lo hizo con un portentoso final después de que Berlanas actuase durante toda la carrera como nexo de unión con los keniatas, los grandes dominadores de la distancia en la última década. Tres medallas en el ecuador del mundial devolvían la sonrisa a España, máxime teniendo por delante el 1.500 y el salto del longitud. La selección metió a sus tres unidades (Estévez, Parra e Higuero en la final) pero sólo el de Cornellá estuvo a la altura. Con resfriado y un trozo de piel artificar en su pie izquierdo presentó batalla hasta el último momento, pero quedó sexto. Se esfumó otra medalla segura. Entonces apareció Yago Lamela. Con todo a favor, desde el mejor salto de calificación hasta la mejor marca de la temporada y sin Iván Pedroso, aunque con Dwight Phillips. El estadouniense se adaptó mejor al frío y a la lluvia y acabó relengado al asturiano a la tercera plaza. Nuevo fracaso en una gran cita cuando atravesaba el mejor momento deportivo de su vida. En medio de la lluvia parisina temblaron los cimientos del atletismo español. Una sacudida que se detuvo en un sábado apoteósico. Julio Rey y Marta Domínguez estuvieron de diez. Los dos sacaron el coraje, las fuerzas y el instinto competitivo para colgarse sendos oros. El toledano saliendo al encuentro de todos sus opositores. La palentina culminando con un esprint lleno de rabia una carrera memorable. Fue Marta la única medalla del atletismo femenino. También una de las pocas finalistas en el tartán. Detrás de la palentina apenas Ruth Beitia cumplió el expediente con su clasificación para la final. Igual que Concha Montaner. Al margen de los españoles el mundial de París pasará a la historia con el traspaso de poderes en el fondo. Bekele recogió el testigo de Haile Gebreselassie en un duelo colosal. También por la hegemonía que El Guerrouj mantiene en los 1.500 y por el papel de referencia que Ana Guevara y María Mutola juegan dentro del atletismo femenino. Todos con permiso de un Korzeniowski que volvió a asombrar al mundo con un registro de otro planeta.