Preocupa la falta del gol del cuadro coruñés, que dio el partido al Atlético
19 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Irureta sigue experimentando con el Deportivo, pero continúa haciéndolo en seco, y la ausencia de goles dio el triunfo en Riazor a un Atlético de Madrid que jugó poco, pero que anotó cuando tuvo su oportunidad. Es muy pronto para analizar lo que la marcha de Makaay supone para este equipo, y sería injusto hacerlo. Pero fíjense en este dato: el Deportivo no ha logrado hacerle gol a los tres rivales serios contra los que ha jugado; Oporto, Rosenborg y Atlético de Madrid. Si en el Teresa Herrera Irureta exploró las posibilidades del 4-4-2 asimétrico (Pandiani pegado a la banda), ayer dio bastantes pistas sobre las alternativas de este equipo cuando Tristán y Valerón, por algún motivo, no pueden jugar. La alternativa es el 4-2-3-1 con Fran de mediapunta, que ya había sido la solución más adecuada cuando se lesionó el canario la temporada pasada. Luque juega en este caso en la banda izquierda, donde su velocidad hace mucho daño al rival. Irureta avanzó que Albert tendrá minutos este año en esa posición y ya se está comprobando. En cuanto a Pandiani, a Walter le corresponde la lucha en punta. El planteamiento está bien, porque el trabajo del uruguayo da bastante posesión al Deportivo. El rival no sale con comodidad y el equipo roba juego. Pero lo que no está muy claro todavía es que el equipo tenga suficiente gol con esta fórmula. Fran y Scaloni (o Víctor) no son especialmente goleadores, y Luque, lógicamente, pierde presencia en el área por la banda. La responsabilidad del gol recae en gran medida sobre Pandiani, y de sus cifras dependerá que esta alternativa tenga más o menos vida. Por lo demás, está claro que la calidad de Fran garantiza varias conexiones de calidad con los puntas a lo largo del partido. A Pandiani le colocó un balón en la cabeza perfecto para el escorzo, pero se marchó fuera. En cuanto a Luque, Aguilera y Ortiz probaron su velocidad punta y esa arrancada estilo Ferrari con la que saca diez metros al defensa en un palmo de terreno. A Alberto sólo le falta un detalle; terminar de adaptarse a una posición que no es la suya y precisar un poquito más el centro. En cuanto lo haga, sus compañeros de ataque se pueden poner las botas, porque Luque desborda siempre. Al Atlético de Madrid le tocaba bastante las narices el bañito que le estaba dando el Dépor y la posibilidad de sufrir la primera derrota de la pretemporada, así que desempolvó el viejo libro de recetas de Simeone, recuperado en la Liga para mayor gloria de la medicina española. Y no precisamente por el fungueirolo que Capdevila le arreó en la boca del estómago. En honor a la verdad hay que decir que no fue el argentino el que repartió más estopa. El Cholo es todo un ídolo en su país. Tanto, que Scaloni cambió con él la camiseta en el descanso. De todas formas, este Atlético de Madrid es bastante más equipo que el que vino el año pasado al Teresa Herrera. La entrada del coruñés Nano dio vidilla a los colchoneros que hicieron lo que no supieron hacer los locales, marcar un gol.