Hamilton supera el dolor

La Voz

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Mientras Tyler Hamilton recogía con su mano izquierda el ramo de flores y saludaba en el podio, además de estrechar con la misma mano a las personalidades, seguro que se acordaba de la etapa de Meaux, el segundo día de carrera. Se había caído en el último kilómetro, junto a Lance Armstrong y otros muchos corredores, al hacer el francés Mengin el afilador con José Enrique Gutiérrez. Del ganador ayer en Bayona, en solitario, después de una larga escapada de 142,5 kilómetros, se dijo entonces que abandonaría la carrera por una fractura de la clavícula derecha. Más tarde, en el fragor de la casa de locos en la que se convierte toda sala de prensa del Tour de Francia, su equipo, el CSC, que por cierto lleva tres etapas ganadas en este Tour, manifestó que su corredor iba a intentar seguir en la prueba. Y Tyler siguió. Hasta este miércoles, cuando levantaba los brazos en la meta de Bayona. La película que están rodando sobre él en pleno Tour, financiada por la industria farmacéutica americana, ya ha encontrado su héroe. Porque lo de Hamilton, a los 32 años de edad, es de película. El gel que le pusieron en el manillar al principio, para amortiguarle el traqueteo de la bicicleta, el osteópata que le cuidó, los masajistas daneses que trabajaron con él... todo es un recuerdo del que sólo le queda el apoyo con la mano izquierda. La derecha procura no apoyarla. Hamilton se quedó descolgado en el primer puerto de la etapa: «Al principio me he quedado descolgado. He llamado a cinco de mis compañeros para que me llevasen delante y han pagado un alto precio por ello. He cometido un error y por culpa de ese error han pagado otros. Estaba en deuda con ellos». Se le veía feliz a un Hamilton que reconocía «estar mejor de la espalda, aunque en determinados momentos me sigue molestando. Estoy mucho mejor ahora». Su clavícula derecha, que se rompió, ha sido puesta en entredicho en algunos momentos, no la clavícula, sino la fractura: «Tengo unas radiografías para quien las quiera ver. He ido al límite durante todo el Tour». «Algunos me consideran un mentiroso, y no es verdad. Ésta ha sido la carrera más dura de mi vida y el más duro de los siete Tours que he corrido. Para mí todavía queda carrera», añadió. Teniendo en cuenta que en el Giro de Italia de 2003 aguantó 16 etapas con una fractura de húmero (se cayó en la quinta etapa), se puede decir que Hamilton está acostumbrado a convivir con el sufrimiento desde muy pequeño. «Durante mi infancia era muy competitivo. Practicaba el esquí, la prueba de descenso, en la zona más fría de toda América del Norte. También he aprendido a sufrir con Armstrong», dijo.